El hígado puede entenderse simplemente como una "fábrica química" del cuerpo. Cuando estás estresado, hormonas como el cortisol aumentan y envían señales para que el hígado libere azúcar (glucosa) en la sangre. Esta fuente de azúcar puede provenir de las reservas disponibles o ser producida por el cuerpo a partir de otras sustancias. Por lo tanto, incluso si no has comido, el cuerpo aún mantiene el azúcar en sangre, este es un mecanismo de supervivencia normal.
Sin embargo, si el estrés persiste, este mecanismo funcionará en exceso. El azúcar en sangre aumenta continuamente, la insulina debe secretarse más, lo que hace que el cuerpo pierda gradualmente la capacidad de ser flexible en el uso de la energía. Como resultado, el metabolismo se ralentiza y la capacidad de quemar grasa disminuye.
En particular, esta situación a menudo se origina en hábitos que parecen buenos pero que son contraproducentes si se exceden.
Primero, el sobreejercicio. El cardio, como correr o el aeróbic, es bueno para la salud, pero si se hace demasiado, mientras el cuerpo está estresado y no descansa lo suficiente, aumentará el cortisol durante mucho tiempo. En ese caso, el cuerpo puede descomponer los músculos para obtener energía. La pérdida muscular significa una disminución del metabolismo, lo que te hace quemar menos calorías incluso cuando descansas. Con el tiempo, aunque el peso pueda disminuir, el cuerpo puede volverse menos firme y el metabolismo más lento.
El segundo error es ayunar demasiado cuando el cuerpo está estresado (estrés). El ayuno intermitente es beneficioso si se aplica correctamente, pero en sí mismo es una forma de "presión" sobre el cuerpo. Si tienes falta de sueño, estrés y ayunas durante mucho tiempo (20-24 horas), el cuerpo caerá en un estado de sobrecarga. En ese momento, el cuerpo tiende a ahorrar energía, reducir la actividad tiroidea, reducir el consumo de calorías y aumentar la sensación de hambre. Como resultado, en lugar de mejorar el metabolismo, el cuerpo acumula más energía.