Según los expertos, esta es una condición bastante común y puede estar relacionada con el estrés nervioso, los trastornos del ritmo circadiano o los hábitos de vida poco saludables.
Según la Organización Nacional del Sueño (EE. UU.), el estrés y la ansiedad son una de las principales causas por las que es difícil para el cerebro "apagarse" incluso cuando el cuerpo está cansado. Cuando el estrés persiste, el cuerpo aumenta la secreción de cortisol, una hormona relacionada con la respuesta de estado de alerta, lo que hace que el ritmo cardíaco sea más rápido y el cerebro mantenga un estado de alerta por la noche.
Además de factores psicológicos, el uso de teléfonos y computadoras antes de acostarse también puede afectar la capacidad de conciliar el sueño. La luz azul de la pantalla reduce la producción de melatonina, una hormona que ayuda al cuerpo a tener somnolencia natural. No pocas personas, aunque estén muy cansadas, todavía se estimulan el cerebro por la información, las redes sociales o el trabajo que dura hasta tarde.
Algunas afecciones como el trastorno de ansiedad, la depresión, el dolor crónico o el consumo excesivo de cafeína por la tarde y noche también pueden hacer que el cuerpo se sienta cansado pero tenga dificultades para dormir. En particular, dormir fuera de horario durante mucho tiempo puede alterar el reloj biológico natural.
Los expertos recomiendan mantener una hora de sueño fija, limitar el uso de dispositivos electrónicos aproximadamente 1 hora antes de acostarse y evitar el uso de café y té fuerte por la noche. Hacer ejercicio ligero, leer libros o escuchar música relajante también puede ayudar al cuerpo a conciliar el sueño más fácilmente.
Si el insomnio dura muchas semanas, afectando la vida o el espíritu, las personas deben consultar a un médico para evaluar los problemas de salud relacionados.