Según Cleveland Clinic, EE. UU., la batata es rica en fibra, especialmente fibra soluble, que ayuda a ralentizar el proceso digestivo, limitando así la sensación de hambre y reduciendo la ingesta diaria de alimentos. La batata también tiene un índice glucémico más bajo que muchos tipos de almidón refinado, lo que ayuda a estabilizar el azúcar en sangre y limitar la acumulación de grasa.
Mientras tanto, la avena se considera un "ayudante" para perder peso gracias a que contiene beta-glucano, una forma de fibra que puede crear gel en el estómago, ayudando a prolongar la sensación de saciedad. Una dieta rica en fibra de cereales integrales como la avena puede ayudar a controlar el peso y reducir el riesgo de aumento de peso a largo plazo.
Los expertos recomiendan que las batatas y la avena se pueden combinar de dos maneras sencillas.
Primero, coma batatas hervidas por la mañana con un tazón de avena diluida para aumentar la sensación de saciedad y limitar los bocadillos.
Segundo, triturar la batata mezclada con la avena, añadir leche sin azúcar y luego cocinar en gachas, un refrigerio rico en fibra pero bajo en calorías.
La Sra. Keri Gans, autora de The Small Change Diet, EE. UU., cree que combinar alimentos ricos en fibra con almidón de absorción lenta es una estrategia eficaz para ayudar a perder peso de manera sostenible mientras se asegura la energía para el cuerpo.
Sin embargo, los expertos también señalan que se debe limitar la adición de azúcar, leche condensada o topos ricos en calorías al procesar para lograr un mejor efecto de pérdida de peso.