Las patatas frescas contienen significativamente menos calorías que el arroz blanco del mismo peso, y también proporcionan fibra y carbohidratos resistentes, lo que ayuda a aumentar la sensación de saciedad. Al sustituir una porción de arroz por patatas al vapor o hervidas, muchas personas pueden reducir la sensación de hambre entre comidas y limitar los bocadillos.
Los carbohidratos resistentes se digieren y absorben más lentamente que los carbohidratos comunes, mientras que la fibra ralentiza la digestión de los carbohidratos. Gracias a esto, el azúcar en sangre después de comer puede aumentar de manera más estable, en lugar de aumentar rápidamente y luego disminuir bruscamente.
Sin embargo, si la patata realmente ayuda a controlar el peso y el azúcar en sangre depende del método de preparación y la porción. Comer patatas fritas, salteadas con mucho aceite o comer patatas y comer una porción completa de arroz al mismo tiempo puede aumentar la ingesta total de calorías y carbohidratos. Una forma más sencilla es reducir una porción de arroz y reemplazarla con un trozo de patata al vapor o hervida del tamaño de un puño. Por lo tanto, la ingesta total de alimentos sigue siendo relativamente estable, pero la sensación de saciedad puede mejorarse.

Las patatas también son una fuente de potasio y vitamina C. El potasio juega un papel importante en el mantenimiento del equilibrio electrolítico y el apoyo a la salud cardiovascular. Para limitar la pérdida de potasio, se pueden cocinar a la vapor o asar patatas con cáscara, evitando cortarlas demasiado pequeñas o hervirlas durante demasiado tiempo. Debido a que el potasio se disuelve fácilmente en el agua, cortarlo y cocinarlo durante mucho tiempo puede hacer que se pierdan más nutrientes.
Sin embargo, no todo el mundo debería aumentar la ingesta de potasio en su dieta. Las personas con insuficiencia renal o riesgo de hiperpotasemia deben controlar la ingesta de potasio según las indicaciones de su médico, en lugar de complementarse con alimentos ricos en potasio por su cuenta.
Otro beneficio de la patata proviene del almidón resistente. Esta es una forma de carbohidrato que puede actuar como prebiótico, convirtiéndose en una fuente de alimento para algunas bacterias beneficiosas en el intestino. La fibra de la patata también contribuye a promover la motilidad intestinal, apoyando la mejora del estreñimiento funcional.
En particular, cuando las patatas se cocinan y luego se enfrían, una parte del almidón puede convertirse en almidón resistente. Sin embargo, esto no significa que todos deban comer patatas frías. Las personas con sistemas digestivos sensibles o propensas a la diarrea pueden tener intolerancia. En este caso, se debe priorizar las patatas al vapor o hervidas que aún estén calientes y usarlas con una porción moderada.
En general, las patatas pueden ser una opción alternativa a una porción de arroz en una comida, especialmente cuando se preparan de forma sencilla como al vapor o hervidas. Es importante controlar la porción y el método de preparación, en lugar de ver las patatas como un alimento que se puede comer sin restricciones.