Sin embargo, los expertos advierten que el aumento prolongado del ácido úrico en sangre, aunque no cause dolor, aún puede dañar silenciosamente los riñones, el sistema cardiovascular y aumentar el riesgo de gota en el futuro.
Según los expertos, cuando la concentración de ácido úrico en sangre supera el umbral de 420 micromol/litro en muchas pruebas, el exceso de ácido úrico ya no se disuelve completamente en la sangre, sino que se cristaliza en cristales de urato afilado. Estos cristales pueden depositarse en las articulaciones, los tejidos blandos y muchos otros órganos del cuerpo.
En la etapa inicial, el paciente puede no presentar síntomas de dolor. Sin embargo, los cristales de urato todavía se acumulan silenciosamente y causan daño. En particular, las personas que también padecen hipertensión, enfermedad coronaria, diabetes o cálculos renales se consideran grupos de alto riesgo, que necesitan ser monitoreados y controlados más estrictamente por el ácido úrico.
Los expertos enfatizan que el aumento del ácido úrico es la causa, mientras que la gota es la consecuencia. Cuando se encuentran con factores estimulantes como beber alcohol, clima frío o exceso de trabajo, el sistema inmunológico reaccionará con los cristales de urato, causando ataques agudos de gota con síntomas de hinchazón, calor, enrojecimiento y dolor intenso en las articulaciones.
El objetivo del tratamiento de la gota en la actualidad es controlar el ácido úrico en sangre a un nivel seguro durante un largo período de tiempo. Para la mayoría de los pacientes con gota, el nivel de ácido úrico debe mantenerse por debajo de 360 micromol/litro. En el caso de tofos o gota recurrente muchas veces, el objetivo del tratamiento puede ser por debajo de 300 micromol/litro.
Sin embargo, los expertos señalan que los pacientes no deben aumentar arbitrariamente la dosis del medicamento con el deseo de reducir el ácido úrico lo más posible. Mantener el ácido úrico en niveles demasiado bajos durante mucho tiempo puede causar efectos adversos en el sistema nervioso. Por lo tanto, es importante controlar el ácido úrico en el umbral objetivo adecuado en lugar de perseguir índices demasiado bajos.