La fuerza de la parte superior del cuerpo se vuelve cada vez más importante después de los 50 años, porque esta fuerza no solo sirve para el ejercicio, sino que también apoya la mayoría de las actividades diarias. Desde cargar cosas, hacer las tareas del hogar hasta mantener el equilibrio al moverse, todo requiere brazos y hombros sanos.
La fuerza y la resistencia de los músculos superiores del cuerpo están estrechamente relacionadas con la capacidad de recuperación y mantenimiento de la condición física a largo plazo. Un brazo sano ayuda a preservar la masa muscular, apoya los hombros y mejora la postura a medida que el nivel de ejercicio cambia con la edad.
En particular, la resistencia juega un papel importante porque las actividades de la vida a menudo requieren repetición continua, en lugar de solo un esfuerzo.
Esa es también la razón por la que los flexiones todavía se consideran una prueba de fuerza sencilla pero eficaz. En menos de un minuto, este movimiento muestra la capacidad de coordinación entre las manos, los hombros y los músculos abdominales. Esto se considera una prueba rápida para la parte superior del cuerpo, sin necesidad de equipos ni preparación compleja.