Lo preocupante es que muchas personas solo detectan la enfermedad cuando ya han aparecido complicaciones. Los expertos recomiendan que cambiar el estilo de vida es un paso importante para ayudar a controlar el colesterol y proteger la salud a largo plazo.
Según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU., las personas con colesterol alto deben reducir el consumo de grasas saturadas y grasas trans que se encuentran en la comida rápida, los alimentos procesados, los pasteles y la carne grasa. En cambio, deben aumentar las verduras verdes, las frutas, los cereales integrales y las fuentes de proteínas saludables como el pescado o los frijoles.
La Fundación Británica para el Corazón dice que mantener un ejercicio físico regular puede ayudar a aumentar el colesterol bueno (HDL) y reducir el colesterol malo (LDL). Los adultos deben dedicar al menos 150 minutos de ejercicio moderado cada semana, como caminar rápido, andar en bicicleta o hacer ejercicio ligero.
Además de comer y hacer ejercicio, las personas con colesterol alto también deben prestar atención al control de peso, limitar el alcohol y evitar fumar. El hábito de quedarse despierto hasta tarde y el estrés prolongado también pueden alterar el metabolismo de las grasas en el cuerpo.
Los expertos enfatizan que el colesterol alto generalmente no causa síntomas claros, por lo que muchas personas son subjetivas. Los chequeos médicos periódicos, el seguimiento de los niveles de colesterol y el cumplimiento de las pautas de tratamiento ayudarán a reducir el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en el futuro.