Sin embargo, los expertos creen que beber demasiada agua fría o beber en el momento equivocado puede afectar la digestión y la salud en general.
Según los expertos en nutrición, el agua fría no es gravemente dañina para las personas sanas, pero puede causar que algunas personas tengan espasmos de estómago, hinchazón o indigestión, especialmente cuando se bebe inmediatamente después de las comidas. La temperatura fría hace que los vasos sanguíneos se contraigan temporalmente, lo que afecta el proceso de digestión de los alimentos.
Algunos estudios también muestran que beber agua demasiado fría cuando el cuerpo está muy activo o acaba de salir del sol puede hacer que la garganta se irrite fácilmente. El Dr. Donald Ford, del Centro Médico A Propósito (EE. UU.), recomienda beber pequeños sorbos en lugar de beber demasiado rápido para evitar la sensación de "shock de frío" para el cuerpo.
Lo importante no es la temperatura del agua, sino mantener una cantidad suficiente de agua cada día. Sin embargo, para las personas con enfermedades digestivas, dolor de garganta crónico o migraña, el agua a una temperatura fresca o ligeramente tibia suele ser más adecuada.
Para beber agua fría de forma segura, los expertos recomiendan no usar agua con demasiado hielo a primera hora de la mañana, con el estómago vacío o inmediatamente después de comer hasta saciarse. Además, es necesario limitar el hábito de beber continuamente muchos vasos de agua helada en poco tiempo, ya que puede hacer que el cuerpo pierda temporalmente el equilibrio térmico.