Reducción del flujo sanguíneo al cerebro
Cuando el flujo sanguíneo al cerebro disminuye o se interrumpe, el cerebro no recibe suficiente oxígeno y nutrientes necesarios. Esta es también una de las causas de la demencia vascular.
Un estilo de vida sedentario puede deteriorar la circulación sanguínea cerebral, aumentando así el riesgo de neurodegeneración. Por el contrario, la actividad física regular ayuda a mejorar la circulación, apoyando el suministro de oxígeno y nutrientes necesarios para el cerebro.
Aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares
La actividad física juega un papel importante en la mejora de la salud cardiovascular, ayudando a controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre. Mientras tanto, un estilo de vida sedentario aumenta el riesgo de hipertensión, obesidad, diabetes y apnea del sueño, factores relacionados con el riesgo de demencia.
Cambios en la estructura cerebral
La falta de actividad física está relacionada con la hipocampo atrofiado, una región del cerebro importante para la memoria. Se recomienda mantener la actividad física en un nivel moderado a fuerte de unos 150 minutos por semana, ya que puede ayudar a mantener el volumen cerebral y ralentizar el proceso de atrofia cerebral.
Aumento de la inflamación crónica
La falta de ejercicio también aumenta la inflamación crónica leve en el cuerpo. Esta condición está relacionada con muchas enfermedades, incluida la demencia. Se cree que mantener una actividad física regular ayuda a reducir la inflamación y apoya el mantenimiento de la capacidad de pensar, aprender y juzgar.