Vida social y salud cardíaca
Cuando se menciona la protección del corazón, muchas personas suelen pensar inmediatamente en una dieta saludable, hacer ejercicio o controlar la presión arterial y el colesterol. Sin embargo, cada vez más estudios muestran que la vida social también juega un papel importante en la salud cardiovascular.
La Dra. Priya Palimkar, cardiólogo y consultora sénior del Hospital Especializado Sahyadri (India), dijo que el corazón no solo reacciona a la actividad física, sino que también se ve afectado por las experiencias emocionales y sociales. Según ella, cuando las personas mantienen relaciones sólidas y reciben apoyo de familiares y amigos, el cuerpo tiende a manejar el estrés de manera más efectiva.
Las interacciones sociales positivas ayudan al cuerpo a liberar hormonas que brindan una sensación de bienestar como la oxitocina y la serotonina. Estas sustancias pueden reducir los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés del cuerpo. Cuando el cortisol disminuye, la presión arterial y el ritmo cardíaco tienden a ser más estables, reduciendo así el riesgo de daño vascular.
Por el contrario, el estrés prolongado puede provocar presión arterial alta, aumento del ritmo cardíaco y inflamación en los vasos sanguíneos. Con el tiempo, estos cambios pueden contribuir a la aterosclerosis, aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de una de cada seis personas en el mundo experimenta una sensación de soledad. El informe global sobre la conexión social de la organización estima que la soledad involucra alrededor de 871.000 muertes cada año.
La soledad puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.
El aislamiento social no solo afecta al espíritu, sino que también afecta directamente al sistema cardiovascular. Cuando una persona se siente sola durante un largo período de tiempo, el cuerpo suele estar en un estado de estrés crónico y libera hormonas como el cortisol y la adrenalina.
La Dra. Priya Palimkar dijo que esta condición puede provocar presión arterial más alta, aumento de la inflamación en los vasos sanguíneos y una mayor presión sobre el corazón. Un estudio de la Universidad de Harvard también mostró que las personas de mediana edad que se sienten solas tienen un riesgo de muerte por enfermedades cardíacas aproximadamente un 24% mayor que las personas con buenas redes de apoyo social.
Una vida social positiva también ayuda a formar hábitos saludables. Las personas con amigos o familiares que los acompañan suelen tener tendencia a mantener la actividad física, comer equilibradamente, seguir el tratamiento y someterse a exámenes de salud periódicos.
Los expertos enfatizan que una vida social dinámica no significa tener que participar en reuniones multitudinarias. La calidad de las relaciones es más importante que la cantidad. Las acciones simples como llamar a amigos, caminar con los vecinos, participar en actividades comunitarias o grupos de aficionados también pueden ayudar a aumentar la sensación de unión.