No solo tienen sed o micción frecuente, muchas personas que viven con diabetes también se enfrentan a una sensación de agotamiento crónico, incluso después de dormir lo suficiente. Esta condición aparece tanto en la diabetes tipo 1 como en la tipo 2, afectando directamente la capacidad de concentración, el estado de ánimo y la calidad de vida.
Según el Dr. Ashok Kumar Jhingan, endocrinólogo en la India, la fatiga en personas con diabetes está estrechamente relacionada con la forma en que el cuerpo procesa la glucosa, la principal fuente de energía de las células. "Cuando la glucosa se acumula en la sangre pero no entra en las células debido a la deficiencia o resistencia a la insulina, el cuerpo cae en una situación de falta de energía a pesar de que el nivel de azúcar en sangre es alto", explicó. Lo llamó una "crisis energética" a nivel celular.
Alto azúcar en sangre y perturbaciones nocturnas
El aumento prolongado del azúcar en sangre también provoca micción frecuente, lo que lleva a la deshidratación. La deshidratación también agrava la sensación de fatiga, dolor de cabeza y reduce la capacidad de concentración. No solo eso, las fluctuaciones del azúcar en sangre por la noche también afectan silenciosamente la calidad del sueño.
Si el azúcar en sangre baja entre las 2 y las 4 de la mañana, el cuerpo activará una reacción de estrés, liberando hormonas como la adrenalina, interrumpiendo el sueño profundo. Por el contrario, el azúcar en sangre alto por la noche también hace que el paciente no duerma profundamente. La consecuencia es despertarse por la mañana en un estado de debilidad.
Un estudio publicado en 2015 en el Industrial Psychiatry Journal mostró que casi el 68% de las personas con diabetes informan de fatiga crónica. Esto demuestra que estos no son síntomas individuales.
Controlar la fatiga cambiando el estilo de vida
Además de los trastornos del azúcar en sangre, los efectos secundarios de los medicamentos, los trastornos del sueño como la apnea del sueño, el estrés, la obesidad, el estilo de vida sedentario o las complicaciones cardiovasculares y nerviosas también contribuyen a la debilidad del paciente.
Según la Dra. Jhingan, la clave está en la estabilidad: mantener una dieta rica en fibra, aumentar el ejercicio durante al menos 20-30 minutos al día, beber suficiente agua, dormir a tiempo y controlar el azúcar en sangre con regularidad. Gestionar el estrés con técnicas de relajación o asesoramiento psicológico también ayuda a preservar la energía mental.
Si se ha ajustado el estilo de vida pero la fatiga persiste, el paciente debe ser examinado para descartar complicaciones", recomendó.