Según la profesora Elizabeth T. Cirulli, experta en nutrición y salud metabólica (EE. UU.), el hígado es el órgano que realiza la función de desintoxicación natural del cuerpo. Ningún alimento "limpia" o "desintoxica" directamente el hígado, pero una dieta rica en antioxidantes puede ayudar a reducir el daño a las células hepáticas y apoyar el funcionamiento más eficaz del hígado.
El jengibre contiene ingredientes activos gingerol y shogaol, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias y neutralizadoras de los radicales libres. Algunos estudios demuestran que una suplementación adecuada de jengibre puede contribuir a mejorar las enzimas hepáticas y reducir la acumulación de grasa en personas con hígado graso no alcohólico cuando se combina con una dieta saludable y ejercicio.
Los expertos recomiendan que el jengibre se pueda utilizar de muchas formas, como preparar té de jengibre, añadir a sopas, platos al vapor o platos salteados para realzar el sabor y complementar compuestos beneficiosos para la salud. Sin embargo, no se debe abusar del jengibre ni usarlo en cantidades excesivas porque puede irritar el estómago o afectar el proceso de coagulación sanguínea en algunas personas.
Para proteger el hígado, sigue siendo importante mantener una dieta equilibrada, limitar el alcohol, controlar el peso, dormir lo suficiente y hacer ejercicio regularmente. El jengibre puede ser parte de un estilo de vida saludable, contribuyendo a apoyar la función hepática en lugar de reemplazar los métodos de tratamiento o "desintoxicación hepática" como mucha gente todavía piensa erróneamente.