Comer muchos carbohidratos refinados y grasas saturadas
Una dieta desequilibrada, que contiene demasiados carbohidratos refinados y grasas saturadas, pero carece de proteínas y fibra, puede hacer que la grasa visceral se acumule más rápido. Este tipo de dieta también puede aumentar fácilmente el azúcar en sangre, causar resistencia a la insulina y hacer que el exceso de energía se convierta en grasa, especialmente en el hígado y el abdomen. Para limitar esta situación, se deben priorizar los alimentos ricos en fibra como verduras verdes, avena; proteínas magras como pechuga de pollo, pescado, huevos; grasas saludables como aguacate, aceite de oliva; junto con frutas bajas en azúcar.
Beber mucho alcohol
El alcohol se metaboliza principalmente en el hígado, lo que reduce la capacidad del cuerpo para quemar grasa. Beber mucho alcohol con regularidad está relacionado con el aumento de grasa visceral, especialmente en el abdomen. A largo plazo, este hábito también aumenta el riesgo de trastornos metabólicos, enfermedades hepáticas y muchas otras complicaciones de salud.
Sueño de mala calidad
Dormir poco o dormir intermitentemente hace que el cuerpo se sienta cansado y afecta el proceso metabólico. Esta condición también altera las hormonas que controlan la sensación de hambre, aumenta el cortisol y hace que el cuerpo tenga más apetito, contribuyendo así a la acumulación de grasa abdominal.
Beber café o refrescos azucarados
Muchos tipos de café preparado y refrescos contienen una alta cantidad de azúcar enriquecido. Consumir demasiada azúcar durante un largo período de tiempo puede causar aumento de peso, obesidad, aumento de grasa visceral y conllevar el riesgo de enfermedades crónicas. Los adultos deben limitar el azúcar enriquecido a menos de 25 g por día para las mujeres y menos de 37,5 g para los hombres.
Comer demasiado rápido
El cerebro generalmente necesita unos 20 minutos para recibir señales de saciedad del estómago. Cuando comes demasiado rápido, una persona es más propensa a comer de lo que necesita realmente. Por el contrario, comer lento ayuda a controlar la ingesta de calorías, lo que ayuda a limitar el aumento de peso y la acumulación de grasa visceral.