Mareos, náuseas o mareos después de un corto tiempo al aire libre bajo el sol son condiciones que muchas personas experimentan en verano. Según los expertos, esto suele ser una señal de que el cuerpo tiene dificultades para regular la temperatura o ha comenzado a deshidratarse.
La Dra. Pooja Pillai, médica especialista en medicina interna del Hospital Aster CMI (India), dijo que la sensación de incomodidad que aparece solo unos 10 minutos después de la exposición al calor no es rara, especialmente en condiciones de clima cálido y alta humedad. En ese momento, el cuerpo tiene que trabajar más para mantener una temperatura estable.
Una de las principales causas es la deshidratación. Cuando se está bajo el sol, el cuerpo suda mucho para refrescarse. Este proceso provoca la pérdida de agua y electrolitos. Si no se repone a tiempo, el volumen sanguíneo puede disminuir, lo que obliga al corazón a trabajar más para llevar sangre al cerebro y a otros órganos. Como resultado, el paciente puede sentir mareos, dolor de cabeza, fatiga, debilidad o náuseas.
Las altas temperaturas también afectan al sistema circulatorio. Para liberar el exceso de calor, los vasos sanguíneos cerca de la superficie de la piel se dilatarán. Aunque este mecanismo ayuda al cuerpo a enfriarse, también puede hacer que la presión arterial disminuya temporalmente. Cuando la cantidad de sangre que llega al cerebro disminuye, puede aparecer una sensación de mareo o pérdida de equilibrio.
Según los expertos, algunos grupos más vulnerables al calor incluyen a los ancianos, los niños, las personas que no están familiarizadas con ambientes de altas temperaturas o las personas con enfermedades subyacentes. Además, usar ropa gruesa, saltarse comidas, hacer ejercicio de alta intensidad al aire libre o salir en el momento más caluroso del día también aumenta el riesgo de experimentar síntomas incómodos.
No solo causa mareos, sino que las altas temperaturas también pueden afectar al sistema digestivo. Cuando el cuerpo se concentra en priorizar el enfriamiento aumentando el flujo sanguíneo a la piel, la actividad del sistema digestivo puede ralentizarse. Esto contribuye a causar sensación de agitación, malestar en el estómago o náuseas.
Los expertos señalan que estas manifestaciones a veces pueden ser un signo temprano de agotamiento por calor o insolación. Si no se tratan a tiempo, la condición puede empeorar y afectar la salud.
Para reducir el riesgo de mareos y náuseas al exponerse al calor, las personas deben beber suficiente agua durante todo el día, incluso cuando aún no sientan sed. La ropa ligera, holgada y transpirable también ayuda al cuerpo a disipar el calor de manera más efectiva.
Además, el uso de sombreros y paraguas y la limitación de salir durante las horas de sol abrasador desde el mediodía hasta la primera hora de la tarde son medidas necesarias.
El Dr. Pillai recomienda que las personas que experimentan mareos o náuseas frecuentes cuando hace calor deben consultar a un médico para verificar los problemas de salud subyacentes. Si aparecen síntomas adicionales como sudoración excesiva, calambres, latidos cardíacos rápidos, confusión o desmayos, deben recibir atención de emergencia oportuna.