El calor del verano no solo causa molestias durante el día, sino que también afecta directamente el sueño nocturno. Cuando la temperatura ambiente se mantiene alta, el cuerpo tiene dificultades para enfriarse, una condición necesaria para comenzar y mantener el sueño.
Según el Dr. Arup Halder, médico especialista en neumología, Hospital CK Birla, CMRI, Kolkata (India), cuando todavía hace calor por la noche, el cuerpo no puede reducir el calor de manera efectiva, lo que lleva a dificultad para dormir, despertarse fácilmente y dormir poco profundamente. Esta condición, si se prolonga, puede hacer que el cuerpo se sienta cansado, reduzca la capacidad de concentración y afecte las emociones.
Además, las altas temperaturas también aumentan los niveles de estimulación fisiológica y las hormonas relacionadas con el estrés. En ese momento, el cuerpo mantiene un alto estado de actividad en lugar de pasar a un estado de descanso, lo que dificulta conciliar el sueño.
Grupo de sujetos vulnerables
No todos se ven afectados por el clima cálido de la misma manera. Algunos grupos tienen un mayor riesgo de trastornos del sueño.
Las personas que tienen problemas de salud mental como ansiedad o depresión suelen ser más sensibles a los cambios de temperatura. La falta de sueño en este caso puede aumentar los pensamientos negativos y reducir la capacidad de controlar las emociones.
Los ancianos, las personas con enfermedades crónicas, las personas que viven en espacios reducidos o trabajan al aire libre también se ven fácilmente afectados. Cuando el calor se prolonga durante muchos días, el cuerpo no tiene suficiente tiempo para recuperarse, lo que lleva a un ciclo entre la falta de sueño y el deterioro de la salud.
Cómo mejorar el sueño en climas cálidos
Para limitar el impacto de las altas temperaturas en el sueño, puedes ajustar algunos hábitos de vida.
En primer lugar, debe mantener una hora de sueño fija todos los días y asegurar una duración de sueño adecuada. Esto ayuda al cuerpo a estabilizar su ritmo circadiano y a conciliar el sueño más fácilmente.
No debes comer demasiado o dejar que tu estómago tenga demasiada hambre antes de acostarte. Las comidas ligeras y fáciles de digerir ayudarán a que el cuerpo se sienta más cómodo al descansar.
El entorno de sueño también juega un papel importante. El dormitorio debe mantenerse fresco, limitar la luz y el ruido. Reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse también ayuda a mejorar la calidad del sueño.
Además, se debe limitar la siesta durante demasiado tiempo porque puede afectar el sueño nocturno. La actividad física regular durante el día ayuda al cuerpo a conciliar el sueño más fácilmente, pero se debe evitar el ejercicio de alta intensidad justo antes de acostarse.
Finalmente, controlar el estrés es un factor necesario. Organizar el trabajo de manera razonable y dedicar tiempo a la relajación antes de dormir puede ayudar al cuerpo a pasar a un estado de descanso más favorable.
Notas
Las altas temperaturas pueden interrumpir el sueño y aumentar el estrés, especialmente en personas sensibles o con problemas de salud. Ajustar los hábitos y el entorno de sueño ayuda a mejorar el sueño en los días calurosos.