El calor del verano no solo causa fatiga, sino que también puede afectar directamente la función renal. Cuando la temperatura aumenta, el cuerpo pierde mucha agua a través del sudor. Si no se repone lo suficiente, se producirá deshidratación y ejercerá presión sobre la actividad renal.
Según el Dr. Fayaz Ahmad Wani, nefroólogo del Hospital Fortis Escorts Amritsar (India), muchas personas no se dan cuenta de que el clima cálido puede aumentar indirectamente la carga sobre los riñones. Cuando el cuerpo está deshidratado, el flujo sanguíneo a los riñones disminuye, lo que reduce la capacidad de filtrar los desechos.
Si esta condición persiste, puede ocurrir el riesgo de daño renal agudo. En casos más graves, esto puede provocar enfermedad renal crónica. Las personas con enfermedades subyacentes como diabetes, hipertensión o que ya tienen enfermedad renal deben tener especial precaución en verano.
Además de la deshidratación, la exposición a altas temperaturas durante mucho tiempo también hace que el cuerpo sea propenso a un estado de estrés térmico. Los signos de advertencia pueden incluir mareos, latidos cardíacos rápidos, confusión o orina oscura. Estas son señales de que el cuerpo está deshidratado o afectado por las altas temperaturas y necesita ser tratado a tiempo.
Para proteger los riñones en verano, los expertos recomiendan mantener el cuerpo hidratado. Beber agua regularmente durante el día ayuda a mantener el flujo sanguíneo a los riñones y apoya el proceso de filtración de desechos. Sin embargo, se debe priorizar el agua filtrada y limitar las bebidas azucaradas o salinas, ya que pueden aumentar el riesgo de deshidratación.
Además, evitar salir durante las horas de sol abrasador de 10 de la mañana a 4 de la tarde también es muy importante. Si tiene que estar al aire libre, debe elegir ropa ligera y aireada y buscar la sombra cuando sea posible.
Otro factor a tener en cuenta es el uso de medicamentos. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como los AINE, si se usan con regularidad en condiciones de deshidratación, pueden aumentar el riesgo de daño renal. Por lo tanto, es necesario usar medicamentos según las instrucciones de un médico, especialmente en climas cálidos.
Además, no debes aguantar la orina porque esto puede afectar la función excretora de los riñones. Mantener hábitos de vida razonables y escuchar los signos del cuerpo es una forma sencilla pero eficaz de proteger la salud.
Los expertos enfatizan que pequeños cambios en el estilo de vida pueden marcar una gran diferencia. Beber suficiente agua, evitar el calor prolongado y prestar atención a los signos anormales ayudará a reducir el riesgo de daño renal en verano.