
Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Sydney muestra que incluso pequeños cambios en el estilo de vida diario pueden aportar beneficios evidentes para la salud cardiovascular.
Basándose en datos de más de 53.000 personas con una edad media de 63 años, el grupo de investigación descubrió que dormir 11 minutos más cada noche, hacer ejercicio físico de intensidad moderada a fuerte durante 4,5 minutos más y comer unos 50 gramos adicionales de verduras al día puede ayudar a reducir en un 10% el riesgo de eventos cardiovasculares graves en 8 años, incluidos ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.
Los científicos dicen que se ha demostrado que cada factor individual es beneficioso para el sistema cardiovascular, pero cuando se combinan, el impacto positivo se vuelve más claro. Esto sugiere que ajustar simultáneamente muchos hábitos pequeños puede ser más efectivo que un gran cambio en un solo comportamiento.
Según Nicholas Koemel, un nutricionista de la Universidad de Sydney, realizar pequeños pero sincronizados cambios será más fácil de mantener a largo plazo y adecuado para la mayoría de la gente.
Los datos de la investigación se recopilaron a través de dispositivos portátiles para controlar el sueño y el movimiento, combinados con cuestionarios sobre la dieta. El equipo de investigación también tuvo en cuenta otros factores de riesgo como la edad, el sexo, el tabaquismo y el consumo de alcohol.
Los resultados también mostraron que si se alcanza un nivel óptimo que incluye dormir 8-9 horas cada noche, hacer ejercicio al menos 42 minutos al día y mantener una dieta saludable, el riesgo de eventos cardiovasculares puede reducirse hasta en un 57% en comparación con el grupo con un estilo de vida poco saludable.
Las actividades físicas recomendadas incluyen caminar rápido, subir escaleras o cargar cosas. Mientras tanto, una buena dieta consiste en aumentar las verduras, frutas, pescado y cereales integrales, al tiempo que se limita la carne procesada y las bebidas azucaradas.
Los investigadores también enfatizan que estos 3 factores están estrechamente relacionados. Por ejemplo, el ejercicio físico puede ayudar a mejorar la calidad del sueño, lo que continúa teniendo un impacto positivo en la salud general.
El grupo de investigación espera desarrollar herramientas digitales para ayudar a las personas a desarrollar hábitos de vida saludables, adecuados a las condiciones reales.