Cuando se hierve o se tosta bien, las semillas de jaca se convierten en una fuente notable de carbohidratos, fibra y micronutrientes.
Según los expertos en nutrición, las semillas de jaca contienen almidón resistente, una forma de carbohidrato beneficiosa para el sistema digestivo. La información de la Clínica Cleveland indica que el almidón resistente puede ayudar a nutrir las bacterias intestinales beneficiosas, ayudando a mejorar la función digestiva y reducir el estreñimiento, una afección común en los ancianos.
Además, las semillas de jaca también proporcionan una cantidad significativa de vitaminas del grupo B y minerales como potasio y magnesio. Según la Escuela de Salud Pública Harvard T.H. Chan, una dieta rica en potasio y magnesio puede contribuir a mantener la presión arterial estable y apoyar la salud cardiovascular, un factor importante para los ancianos.
Algunos estudios nutricionales internacionales también han registrado que las semillas de jaca contienen antioxidantes naturales, que pueden ayudar a proteger las células contra los efectos del envejecimiento. Sin embargo, los expertos señalan que las semillas de jaca deben cocinarse completamente para evitar la indigestión y deben usarse en cantidades moderadas porque todavía contienen almidón.
Aunque no son suplementos dietéticos, las semillas de jaca, si se procesan correctamente, pueden convertirse en un bocadillo saludable, contribuyendo a diversificar las porciones y apoyando la salud general de las personas mayores.