Según la Fundación Nacional de Riñón de EE. UU., consumir demasiado sodio hace que los riñones tengan que trabajar más para eliminar el exceso de sal del cuerpo. A largo plazo, esto puede aumentar la presión arterial, una de las principales causas de enfermedad renal crónica.
Los expertos dicen que muchas personas hoy en día tienen la costumbre de comer salado sin darse cuenta. No solo la sal se agrega directamente en las comidas, sino que el sodio también aparece mucho en los alimentos procesados como fideos instantáneos, salchichas, conservas, salsas para mojar o comida rápida.
Según la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan, una dieta alta en sal puede hacer que el cuerpo retenga agua, aumentando la presión sobre los vasos sanguíneos y afectando la función de filtración de los riñones. Las personas con enfermedades subyacentes como hipertensión, diabetes (diabetes) o personas mayores necesitan controlar la cantidad de sal de manera más estricta.
Además, el hábito de mojar sal, salsa de pescado o comer alimentos agridulces con regularidad también hace que la cantidad de sodio supere el nivel recomendado. La Organización Mundial de la Salud recomienda que cada adulto solo consuma menos de 5 gramos de sal al día.
Los expertos aconsejan a la gente que adopte el hábito de comer más ligero, priorizar los alimentos frescos, limitar los alimentos procesados y leer cuidadosamente los componentes nutricionales en el empaque de los alimentos.
Reducir la sal no solo ayuda a proteger los riñones, sino que también contribuye a reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares, cardiovasculares y hipertensión a largo plazo.