
Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo alrededor del 73% de los adultos en el mundo cumplen con el nivel mínimo de ejercicio, mientras que la tasa de bajo ejercicio sigue siendo preocupante.
Se entiende que un estilo de vida sedentario no alcanza los niveles mínimos de actividad física. Aunque todavía se pueden realizar actividades ligeras como caminar o hacer las tareas del hogar, la falta de actividades de intensidad moderada y fuerte hace que muchas personas pasen la mayor parte del día sentadas.
Los estudios demuestran que los adultos pueden sentarse una media de 6 a casi 10 horas al día. Según la OMS, esta es la principal causa que puede aumentar el riesgo de muerte prematura.
Biológicamente, el hábito de sentarse durante mucho tiempo ralentiza el metabolismo, reduce la actividad de las enzimas que ayudan a descomponer la grasa en la sangre. Esto puede provocar acumulación de grasa, trastornos metabólicos y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2.
No solo eso, la falta de ejercicio también debilita los músculos, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, demencia y problemas circulatorios como la varices.
Según los expertos, el ejercicio sigue siendo beneficioso incluso cuando se tiene que sentarse mucho. Sin embargo, sentarse durante mucho tiempo sigue aumentando el riesgo de muerte prematura, especialmente en las personas que no hacen ejercicio.
La solución recomendada por Scott Lear, profesor de Ciencias de la Salud (Universidad Simon Fraser), es reducir el tiempo de sentadilla continua y aumentar el ejercicio durante el día. Reemplazar unos 30 minutos de sentadilla con actividad física puede ayudar a reducir el riesgo de muerte prematura.
Además, las personas que trabajan en oficinas deben levantarse y hacer ejercicio ligero cada 20-30 minutos, combinado con caminar al contestar el teléfono o organizar reuniones cortas al moverse.
Los expertos enfatizan que, aunque el ejercicio aporta beneficios evidentes, limitar el estilo de vida sedentario también es igualmente importante para proteger la salud a largo plazo.