La diabetes aumenta a nivel mundial, alto riesgo si hay antecedentes familiares
La diabetes es uno de los trastornos metabólicos más comunes a nivel mundial. Según la Federación Internacional de Diabetes, actualmente hay casi 589 millones de adultos de 20 a 79 años que viven con la enfermedad, lo que equivale a aproximadamente 1 de cada 9 personas. Se prevé que esta cifra aumente a 853 millones para 2050. Solo en 2024, esta enfermedad causó 3,4 millones de muertes, es decir, en promedio una persona muere cada 9 segundos.
La enfermedad ocurre cuando el páncreas no produce suficiente insulina o el cuerpo no utiliza la insulina de manera efectiva, lo que provoca un aumento prolongado del azúcar en sangre. Según la Organización Mundial de la Salud, si no se controla bien, la diabetes aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal, daño nervioso y ceguera. Es preocupante que los síntomas como la sed excesiva, la micción frecuente, la fatiga o la pérdida de peso a menudo aparezcan tarde, cuando la lesión ha progresado silenciosamente.
La Dra. Madhura Jogwar, jefa de laboratorio de Metropolis Healthcare Limited, Mumbai, India, dijo: "La diabetes no se transmite directamente, pero la tendencia a la resistencia a la insulina y los trastornos metabólicos de la glucosa pueden transmitirse en la familia". Las personas cuyo padre o madre padece diabetes de tipo 2 enfrentan un riesgo significativamente mayor. Con la diabetes de tipo 1, los hermanos del paciente tienen un riesgo aproximadamente 15 veces mayor que la población general.
El profesor David Nathan, experto en endocrinología de la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital General de Massachusetts, EE. UU., comentó: "El historial familiar es una señal de advertencia temprana. El cribado periódico ayuda a detectar la etapa prediabética, cuando la intervención en el estilo de vida aún puede revertir el progreso de la enfermedad".
Detección periódica, clave para prevenir complicaciones
La prediabetes es una etapa en la que el azúcar en sangre es alto pero no alcanza el umbral de diagnóstico. Muchos datos muestran que casi el 90% de las personas con prediabetes no conocen su estado. Las pruebas comunes incluyen el azúcar en sangre en ayunas, la prueba de hemoglobina A1c que refleja el nivel medio de azúcar en sangre de tres meses, la prueba de tolerancia a la glucosa oral y la dosis de insulina sérica.
Para las personas con antecedentes familiares, los expertos recomiendan revisar cada 1 a 3 años, incluso anualmente si se acompaña de obesidad o presión arterial alta. La detección temprana permite ajustar la dieta, aumentar la actividad física, controlar el peso y reducir significativamente el riesgo de complicaciones cardiovasculares, renales y nerviosas.
Comprender proactivamente los riesgos genéticos es el primer paso para proteger la salud a largo plazo.