La deshidratación y los alimentos de verano aumentan el riesgo de trastornos del azúcar en sangre.
En verano, es fácil que el cuerpo se deshidrate, esta es la razón por la que los riñones tienen dificultades para excretar el exceso de azúcar a través de la orina. Esto hace que la glucosa se acumule más en la sangre. Los signos comunes incluyen sed persistente, sequedad de boca, mareos, dolor de cabeza, fatiga y orina oscura. Las personas mayores o los pacientes con diabetes con mal control son particularmente propensos a complicaciones peligrosas si esta condición persiste.
Además, el verano también es el momento en que muchas personas consumen helados, té de burbujas, refrescos, jugos embotellados o frutas demasiado dulces. Todos estos son alimentos que pueden hacer que el azúcar en sangre aumente rápidamente.
El profesor William Cefalu, experto en endocrinología del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Luisiana, EE. UU., opina que las bebidas azucaradas en climas cálidos pueden hacer que el cuerpo aumente el azúcar en sangre y pierda agua más rápido. Recomienda que los pacientes prefieran las frutas frescas enteras en lugar del jugo para aprovechar la fibra natural para ayudar a controlar la absorción de azúcar.
Saltarse comidas, comer de forma irregular puede causar hipoglucemia.
Muchos pacientes tienden a comer menos en verano debido a la falta de apetito o la fatiga por el calor. Sin embargo, saltarse comidas cuando todavía se usa insulina o medicamentos hipoglucemiantes puede causar una peligrosa hipoglucemia.
Las manifestaciones comunes incluyen temblores en las manos, sudoración, latidos cardíacos rápidos, hambre intensa, confusión o mareos. Se recomienda a los pacientes que no permitan que la distancia entre las comidas sea demasiado larga y que traigan tentempiés saludables cuando se muden al aire libre.
Para controlar un azúcar en sangre estable en verano, los expertos recomiendan que los pacientes beban agua regularmente durante todo el día, limiten salir al exterior durante el calor intenso, coman muchas verduras verdes, cereales integrales y proteínas magras. La insulina debe conservarse a la temperatura adecuada para evitar la reducción de la eficacia del tratamiento. Además, es muy importante revisar los pies todos los días para detectar precozmente lesiones o infecciones en climas cálidos y húmedos.