El 27 de marzo, los medios europeos informaron que una delegación técnica de la UE enviada a Ucrania para evaluar los daños del oleoducto Druzhba todavía tiene que permanecer en Kiev. Ha pasado más de una semana desde que llegaron a la capital, este grupo de expertos todavía está esperando que las autoridades locales concedan permisos para acceder al área de infraestructura dañada.
El grupo de trabajo, compuesto por representantes de muchos estados miembros de la UE y la Comisión Europea (CE), llegó a Ucrania el 18 de marzo. Su objetivo principal es evaluar el alcance de los daños reales y estimar el volumen de trabajo necesario para restaurar esta línea de energía vital.
Anteriormente, a través de intercambios diplomáticos de alto nivel el 17 de marzo, el presidente ucraniano Volodymir Zelensky afirmó que estaba dispuesto a recibir asistencia técnica y financiera de la UE. Esto hizo creer a los funcionarios europeos que el proceso de inspección iría bien. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania aclaró más tarde que el derecho a decidir sobre la concesión de licencias para acceder a infraestructuras estratégicas es totalmente competencia estricta de las agencias de seguridad nacional.
El incidente se originó el 27 de enero, cuando un ataque aéreo contra una infraestructura clave en la ciudad de Brody en la región de Lviv dañó el oleoducto Druzhba. El incidente provocó un gran incendio y obligó a la empresa energética estatal Naftogaz a detener inmediatamente el proceso de bombeo de petróleo. La consecuencia evidente es que el suministro de petróleo crudo a Hungría y Eslovaquia se ha cortado por completo desde entonces.
Esta situación de estancamiento ha provocado una dura confrontación diplomática. Hungría y Eslovaquia, dos países que dependen en gran medida del suministro a través del gasoducto Druzhba, han reaccionado enérgicamente suspendiendo las exportaciones de combustible diésel a Ucrania. Incluso el primer ministro eslovaco, Robert Fico, advirtió que cortaría el suministro de electricidad a Kiev si el flujo de oro negro no se restablecía pronto.
En respuesta a estas presiones, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, afirmó que la causa raíz de la interrupción fue un ataque externo, y criticó a Budapest por aplicar dobles estándares al negarse a condenar el ataque aéreo. Kiev también rechazó las acusaciones de retrasar deliberadamente las reparaciones, enfatizando que cualquier decisión de restablecer las operaciones debe poner los riesgos de seguridad en primer lugar.
En un esfuerzo por romper el estancamiento, la Comisión Europea declaró su apoyo a la reanudación del funcionamiento del gasoducto, pero respetó el derecho de decisión final de Ucrania. Por su parte, Kiev ha propuesto proactivamente utilizar el gasoducto Odessa-Brody como una solución alternativa temporal para mantener el suministro al mercado europeo sin depender de la infraestructura en riesgo.