El 10 de marzo, hablando en la cumbre sobre energía nuclear civil en París, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la UE volverá oficialmente a la energía nuclear.
El objetivo principal es reducir la dependencia de las fuentes de combustibles fósiles importados que son extremadamente volátiles. El paralizado del Estrecho de Ormuz tras los ataques de represalia de Irán ha puesto en alerta roja la seguridad energética del bloque.
El punto culminante de esta transición es el paquete de apoyo de 230 millones de dólares para las tecnologías nucleares innovadoras. La UE está haciendo grandes apuestas en los reactores modulares pequeños (SMR), que se espera que entren en funcionamiento a principios de la década de 2030. Los SMR tienen solo 1/3 del tamaño de los reactores tradicionales, son más fáciles de construir y más seguros, lo que ayuda a Europa a acortar la brecha tecnológica con Estados Unidos y China.
Sin embargo, esta ola de "renacimiento nuclear" se ha enfrentado a una fuerte resistencia de Greenpeace, una organización internacional de protección ambiental famosa por sus campañas contra la energía atómica durante décadas.
Greenpeace criticó duramente el hecho de que Francia siga manteniendo las importaciones de uranio de Rusia a pesar del conflicto en Ucrania. Sin embargo, el presidente francés Emmanuel Macron afirmó que Francia es completamente autónoma en la capacidad de enriquecimiento nuclear para proteger la economía. Greenpeace cree que organizar una cumbre nuclear en este momento es "anticuado", contrario a las lecciones de las crisis en Europa del Este.
A pesar del revuelo de los activistas, la ola de regreso al nuclear se está extendiendo por toda Europa. El canciller alemán Friedrich Merz calificó abiertamente el cierre de las centrales nucleares anteriores como un "grave error".
Mientras que Francia, los Países Bajos y Suecia aprueban continuamente nuevos proyectos, Bélgica ha cancelado oficialmente la hoja de ruta para la abolición nuclear, e incluso Italia está reconsiderando febrilmente su postura dura de larga data.
Aunque las energías renovables siguen predominando con el 47% de la producción de electricidad del bloque, la UE se compromete a poner el nuclear en el centro de la estrategia industrial. Los procedimientos legales se acelerarán al máximo para estabilizar pronto el mercado, protegiendo la producción europea de las prolongadas consecuencias de la guerra de Ucrania y la crisis en Oriente Medio.