A pesar de las declaraciones optimistas de los funcionarios estadounidenses sobre la pronta recuperación del comercio, los datos reales de Kpler y Signal Ocean muestran una imagen completamente opuesta.
Las unidades operadoras están en estado de espera para evaluar los riesgos de seguridad y el aumento vertiginoso de los costos de seguros. En lugar de realizar viajes, cientos de petroleros están anclados en la región del Golfo, convirtiendo esta área en un enorme "almacén flotante" cuando las carreteras principales están casi paralizadas.
Entre los pocos barcos aventureros que han cruzado el estrecho recientemente, el más notable es el Suezmax Shenlong propiedad de Dynacom Tankers (Grecia). Este es un raro barco comercial internacional que aún mantiene su ruta en medio de una tormenta de fuego.
A continuación, el buque petroquímico Parimal con bandera de Palau; aunque aún no ha sido sancionado oficialmente, este buque tiene una historia asociada con envíos de combustible de Irán.
El tercer barco es el Dalia, con bandera iraní, que ya está en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Hasta el 9 de marzo, el informe registró alrededor de 122 petroleros de petróleo crudo y 292 petroleros de productos derivados del petróleo esperando en la bahía en la región de Oriente Medio. Aunque las asociaciones internacionales de seguros marítimos afirman que todavía proporcionan un paquete de seguro de riesgo de conflicto, la amenaza directa de vehículos aéreos no tripulados (drones) y misiles hace que los armadores sean extremadamente cautelosos. Muchos barcos después de descargar mercancías han optado por permanecer en alta mar en lugar de partir inmediatamente para esperar opciones de ruta más seguras.
Esta ruptura obliga al mercado energético mundial a adaptarse a un entorno de seguridad severo. Aunque, en teoría, el corredor de transporte sigue abierto, se espera que la actividad real siga manteniéndose en un mínimo histórico.
La retirada de los buques mercantes internacionales ha dejado un gran vacío, haciendo que el Estrecho de Ormuz hoy en día sea casi exclusivamente el área de operación de flotas con vínculos especiales con la zona de conflicto.
Estas fluctuaciones no solo empujan los precios mundiales del petróleo a una espiral de inestabilidad, sino que también obligan a las potencias mundiales a redefinir el mapa internacional de seguridad marítima.