El 15 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, y la ministra de Economía eslovaca, Denisa Sakova, tomaron medidas diplomáticas urgentes al enviar una carta conjunta al gobierno croata en Zagreb. Esta información fue confirmada por el Sr. Szijjarto en un comunicado para buscar soluciones para desatar el cuello de botella energético que amenaza la economía regional.
El transporte de petróleo a través del gasoducto Druzhba que atraviesa territorio ucraniano se ha detenido por completo desde finales del mes pasado. La causa directa proviene de los ataques a gran escala de Rusia contra la infraestructura energética ucraniana. Sin embargo, más profundamente está la tensa confrontación entre los gobiernos húngaro y ucraniano sobre la responsabilidad de garantizar la seguridad de este flujo de energía.

Hungría depende actualmente en gran medida del gasoducto Druzhba para mantener el flujo de energía desde Rusia. Esta ruta atraviesa la zona de guerra en Ucrania y es la principal fuente de petróleo para las refinerías de este país sin salida al mar. La interrupción del flujo los obliga a buscar alternativas a través del mar Adriático.
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, sigue firme en su postura de seguir comprando energía a Rusia a pesar de las presiones geopolíticas de Occidente. También discute regularmente con su vecino Croacia sobre la capacidad de transporte real del gasoducto Adriático. La parte húngara teme que la capacidad de esta línea no sea suficiente para compensar completamente la escasez desde el este.
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, también encontró un terreno común con su homólogo húngaro en este tema. El 15 de febrero, el Sr. Fico expresó su acuerdo con la opinión de que Ucrania está utilizando el gasoducto Druzhba como palanca política para presionar a los países vecinos. Sin embargo, Kiev ha negado repetidamente esta acusación y ha afirmado que los problemas se deben al impacto del conflicto.
Se espera que la política energética sea el foco de la importante reunión entre Orban y el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio en Budapest el 16 de febrero. La reunión se lleva a cabo en un contexto en el que Estados Unidos quiere endurecer los ingresos de la energía rusa, mientras que Hungría está tratando de mantener este suministro barato para estabilizar la economía nacional.