El 2 de marzo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que habían atacado el órgano de prensa más importante del gobierno iraní. Las FDI argumentan que, durante muchos años, la Televisión Nacional de Irán (IRIB) ha pedido repetidamente la destrucción del estado de Israel y ha promovido el uso de armas nucleares.
El derrumbe de esta agencia no es simplemente un ataque militar, sino que también se considera parte de una estrategia general para neutralizar el sistema de propaganda y control de información del enemigo.
Anteriormente ese mismo día, la parte iraní también registró 2 ataques coordinados entre Israel y Estados Unidos dirigidos directamente a edificios ubicados dentro del recinto de la sede del IRIB.
Aunque los ataques se produjeron sin cesar, las ondas de televisión en directo de Irán aún no registraron ninguna interrupción clara en el momento del informe y actualmente no hay información precisa sobre el alcance de las pérdidas humanas. Sin embargo, los observadores creen que este es un golpe psicológico extremadamente fuerte dirigido al símbolo del poder del gobierno después de la muerte del líder Ali Khamenei.
La operación militar a gran escala lanzada por Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero continúa con alta intensidad, con el objetivo de extenderse por las ciudades clave de Irán.
Estados Unidos afirmó que estos ataques son "inevitables" y necesarios para prevenir por completo las amenazas nucleares y los sistemas de misiles de largo alcance que se dirigen hacia los aliados de Washington.
En respuesta a esta acción, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) desplegó inmediatamente una serie de misiles balísticos y vehículos aéreos no tripulados (drones) dirigidos al territorio israelí.
No solo eso, las bases militares estadounidenses en 8 países árabes vecinos también se han convertido en el objetivo de ataques de represalia por parte de Irán. La propagación de los puntos críticos del conflicto está empujando a la región de Oriente Medio a una espiral de violencia incontrolable.
Mientras tanto, los países europeos están expresando su profunda preocupación por el colapso total de la infraestructura de información en Oriente Medio, lo que hace que los esfuerzos diplomáticos se estanquen más que nunca.