El ejército israelí dijo el 30 de marzo que el país había sufrido el segundo ataque de Yemen desde que estalló el conflicto, en un contexto de combates generalizados en todo Oriente Medio.
Según el anuncio, 2 drones lanzados desde Yemen fueron interceptados temprano en la mañana, marcando la segunda vez que las fuerzas hutíes participan en un ataque contra Israel. Anteriormente, este grupo armado llevó a cabo el primer ataque, lo que aumentó la complejidad de la guerra.
Al mismo tiempo, Israel dijo que Irán había lanzado varios ataques con misiles contra el país, mientras que la fuerza aérea israelí continuó llevando a cabo ataques aéreos contra Teherán, apuntando a objetivos descritos como infraestructura militar.
Nuevos acontecimientos ocurrieron justo después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara que Washington y Teherán habían tenido contactos "directos e indirectos", al tiempo que expresaba su esperanza de llegar a un acuerdo. Pakistán también anunció que se está preparando para celebrar conversaciones para poner fin al conflicto, pero no está claro si las partes participarán o no.
Mientras tanto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, acusó a Estados Unidos de mencionar la posibilidad de negociar y preparar planes de ataque terrestre, afirmando que Teherán no aceptará la presión.
Sobre el terreno, Israel dijo que había llevado a cabo más de 140 ataques aéreos contra el centro y oeste de Irán, incluido Teherán, apuntando a lanzadores y almacenes de misiles. Los medios iraníes informaron que los objetivos atacados incluyen el aeropuerto de Mehrabad y una refinería en Tabriz.
A pesar de los ataques aéreos que duraron semanas, Irán mantuvo su capacidad de ataque con misiles y drones. Kuwait dijo que había interceptado muchos vehículos aéreos no tripulados en el área controlada por este país.
El conflicto también tiene un gran impacto en la economía mundial, ya que Irán mantiene el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una ruta que transporta alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas, lo que provoca un fuerte aumento de los precios de la energía y aumenta las preocupaciones sobre la inflación.
La participación de las fuerzas hutíes en la guerra plantea el riesgo de interrumpir otra ruta marítima importante, el estrecho de Bab el-Mandeb, en un contexto en el que los combates no muestran signos de disminuir.