Las declaraciones inesperadas del presidente Donald Trump sobre el control del Estrecho de Ormuz y el "regalo de petróleo" de Irán están avivando la controversia internacional. Mientras tanto, el terreno de Oriente Medio continúa escalando con ataques aéreos, cortes de energía y advertencias de guerra terrestre.
El 29 de marzo, el presidente estadounidense Donald Trump anunció inesperadamente que Irán había aceptado la "gran parte" de las demandas de Washington y que comenzaría a transportar a Estados Unidos un "regalo" de 20 petroleros mañana para "demostrar su seriedad".
La declaración se hizo en el Air Force One, en un momento en que las tensiones en la región de Oriente Medio no muestran signos de disminuir.
Según Trump, Estados Unidos ha presentado una lista de 15 solicitudes para poner fin al conflicto y Teherán "está de acuerdo con la mayoría de los puntos".
¿Por qué no están de acuerdo? Están demostrando que son serios", dijo, al tiempo que reveló que la cantidad de petróleo que Irán se comprometió a transferir no solo se detuvo en 10 barcos como antes, sino que ha aumentado a 20 barcos.
Sin embargo, lo más controvertido es la declaración de Trump de que Estados Unidos "ha controlado" el Estrecho de Ormuz, la ruta de transporte de petróleo más importante del mundo, que una vez representó hasta el 20% del comercio mundial de petróleo por mar. En una entrevista con medios israelíes, incluso llamó a este lugar el "Estadio Trump".
Esta declaración se topó inmediatamente con dudas cuando no hubo ninguna prueba de que Estados Unidos estuviera tomando el control real en esta región estratégica.
Sin detenerse ahí, Trump también conmocionó al revelar públicamente su intención de "tomar petróleo de Irán" y dejar abierta la posibilidad de ocupar la isla de Kharg, el centro clave de exportación de petróleo del país. "Podemos hacer eso muy fácilmente", dijo, aunque reconoció que el control a largo plazo no será sencillo.
Al mismo tiempo, Trump afirmó que está coordinando "estricta y exhaustivamente" con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en las conversaciones relacionadas con Irán, al tiempo que destacó el fuerte apoyo a Tel Aviv.

Por el contrario, la situación sobre el terreno muestra una imagen completamente diferente. La capital, Teherán, cayó en un corte de energía generalizado tras una nueva ola de ataques aéreos israelíes. El Parlamento iraní acusó a Estados Unidos de estar "engañando a la opinión pública" al enviar señales de negociación y prepararse en secreto para un ataque terrestre.
El presidente del Parlamento iraní advirtió que las fuerzas del país están "esperando a que los soldados estadounidenses pongan un pie en el suelo para lanzar un golpe devastador".
La tensión se intensificó cuando un buque de la marina estadounidense que transportaba unos 3.500 soldados entró en la zona, mientras que se dice que el Pentágono está considerando desplegar más fuerzas especiales.
Sin embargo, la Casa Blanca no ha aprobado oficialmente ninguna operación de desembarco.
En otro acontecimiento notable, Irán declaró que había "bloqueado eficazmente" el Estrecho de Ormuz a los buques hostiles, elevando el riesgo de interrupción del suministro mundial de energía a un nuevo nivel.
Las declaraciones precipitadas y impositivas de Trump están haciendo que los observadores se pregunten: ¿Es este un paso estratégico para obligar a Irán a ceder, o es solo un golpe psicológico en un juego geopolítico cada vez más impredecible en Oriente Medio?