El 3 de marzo, hablando en una conferencia de prensa conjunta con el canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos pondrá fin por completo a las transacciones comerciales con España. Ordenó al secretario del Tesoro Scott Bessent que preparara medidas de embargo económico urgentes, marcando un golpe punitivo sin precedentes dirigido a un aliado de la OTAN.
Esta decisión surge de 2 contradicciones principales. Primero, el Gobierno del Primer Ministro Pedro Sánchez está decidido a impedir que los aviones estadounidenses utilicen las bases aéreas Rota y Morón para participar en operaciones militares en Irán. Segundo, España es el único país de la OTAN que no aprueba la hoja de ruta para aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB según los nuevos requisitos de Washington.
No apoyan la base, ni cumplen con los compromisos presupuestarios militares. Por lo tanto, Estados Unidos no quiere mantener ninguna relación con este país", declaró Trump.
El presidente de Estados Unidos también afirmó que tiene derecho a imponer unilateralmente sanciones basadas en las sentencias del Tribunal Supremo sobre la Ley de Poder Económico de Emergencia Internacional (IEEPA).
Bajo la presión de Washington, el ejército estadounidense ha comenzado a trasladar 15 aviones militares fuera del territorio español para garantizar la capacidad de combate en Oriente Medio.
Esta retirada repentina de tropas no solo afecta la estabilidad en la región mediterránea, sino que también plantea una gran pregunta sobre el futuro de las bases militares estadounidenses en Europa.
Los analistas militares creen que esta acción muestra que Estados Unidos está dispuesto a reestructurar toda su presencia para servir a los objetivos prioritarios en el Golfo Pérsico.
La parte española respondió que siempre ha sido un socio confiable, pero no cambiará la soberanía y el derecho internacional. Madrid enfatizó que cualquier cambio en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y un miembro de la UE debe cumplir con los acuerdos conjuntos entre Estados Unidos y Europa.
Los expertos económicos advierten que este embargo podría causar decenas de miles de millones de dólares en daños a ambas partes, al tiempo que amenaza directamente la estructura de unidad de la alianza de la OTAN.
Si bien el volumen de comercio bilateral se rompe, las cadenas de suministro de automóviles, energía y agricultura sufrirán las pérdidas más graves. Esta ruptura no es solo un problema económico, sino que también allana el camino para una crisis política integral dentro de la alianza militar más grande del mundo.