El 24 de febrero, en el Discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado ante ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos, el presidente Donald Trump afirmó que todo el equipo militar estadounidense enviado a Ucrania actualmente se lleva a cabo a través del mecanismo de la OTAN. Trump enfatizó que los aliados han aceptado pagar todos los costos de estos pedidos, en lugar de depender del presupuesto de ayuda directa de Estados Unidos como en períodos anteriores.
Todo lo que enviamos a Ucrania se transfiere a través de la OTAN y nos pagan por completo. Pagan sin faltar un centavo", declaró el líder estadounidense.

Esto se considera un cambio decisivo en la política exterior de Trump para reducir la carga financiera de los contribuyentes estadounidenses, al tiempo que promueve que los aliados europeos sean más responsables con la seguridad común.
Trump también elogió a los países miembros de la OTAN, llamándolos "amigos y aliados" después de que estos países aceptaran aumentar el gasto militar hasta el 5% del PIB. Esta es una cifra récord, superando con creces el 2% que Estados Unidos había instado durante muchos años.
Se considera que la aceptación de esta cláusula por parte de la OTAN tiene como objetivo mantener el compromiso de Estados Unidos con la alianza durante el segundo mandato de Trump.
Según los analistas, este modelo de "pago de terceros" ayuda a la industria de defensa estadounidense a obtener miles de millones de dólares en ingresos por nuevos pedidos de armas. Al mismo tiempo, elevar la responsabilidad de pago a la OTAN también ayuda a Trump a sofocar las críticas internas sobre el despilfarro del presupuesto nacional en conflictos extranjeros. Sin embargo, el gasto del 5% del PIB está generando preocupación por la terrible presión presupuestaria sobre las economías europeas.
Se prevé que la situación en Ucrania experimente nuevos cambios, ya que el flujo de armas ahora tiene fuentes financieras más estables y sostenibles. Este consenso muestra que los aliados europeos han optado por comprometerse con las duras demandas de Washington para garantizar la protección militar de Estados Unidos en un contexto geopolítico mundial extremadamente complejo.