El 23 de febrero, Estados Unidos publicó oficialmente datos recopilados del Instituto SETI y la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) para presentar un escenario de impacto a gran escala para descifrar el sistema de Saturno.
En consecuencia, se determinó que la luna más grande de este planeta, Titán, se está moviendo gradualmente lejos de su órbita principal a una velocidad de hasta 11 cm por año.
Esta órbita de deriva inusual, combinada con la inclinación axial de Saturno de hasta 26,7 grados, ha sido un problema difícil que ha causado dolor de cabeza a la comunidad astronómica mundial durante muchas décadas.
Para encontrar la solución final, el equipo de investigación dirigido por el científico Matija Ćuk realizó una comparación de la enorme cantidad de datos de la sonda Cassini con modelos de simulación de supercomputadoras.
Los resultados del análisis muestran que hace unos 500 años, una luna misteriosa tuvo una colisión feroz y se fusionó completamente con la superficie de Titán. Esta colisión destructiva no solo remodeló la órbita de Titán, sino que también creó directamente Hyperion, la luna con la forma más singular en todo el sistema de satélites de Saturno.
Además, la masa y la fuerza gravitacional de esta luna "desaparecida" se consideran la clave central para explicar la extraña resonancia orbital entre Saturno y Neptuno.
En particular, la fuerza de choque de la gigantesca fusión mencionada anteriormente continuó activando una serie de colisiones en cadena entre lunas ubicadas en el círculo interior del sistema. La consecuencia de este proceso de rotación orbital desgarró una serie de pequeños cuerpos celestes, creando así un espectacular sistema de cinturón que rodeaba Saturno hace unos 100 millones de años.
Expertos de la Universidad de Arizona y la Universidad Queen Mary evalúan que esta nueva hipótesis es mucho más lógica y convincente que el escenario de una "luna solitaria" que se publicó en 2022.
Para verificar exhaustivamente estas pruebas forenses espaciales, la NASA planea desplegar el superrobot Dragonfly, que funciona con energía nuclear, en 2028. Esta máquina avanzada flotará en la superficie de Titán para recolectar y analizar directamente las muestras, prometiendo traer pruebas decisivas sobre la histórica colisión que dio forma a Saturno hoy en día.