El 13 de julio (hora local), el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció que había completado un nuevo ataque aéreo contra varios objetivos militares iraníes a lo largo de la costa sur del país, con el objetivo de seguir reduciendo la capacidad de atacar las rutas de transporte marítimo de Teherán.
Según CENTCOM, la operación terminó a las 22:15 del 13 de julio (hora del este de Estados Unidos) después de unas 5 horas de combate continuo.
En este ataque aéreo, el ejército estadounidense anunció que había atacado objetivos militares en muchos lugares, incluidos Bushehr, Chah Bahar, Jask, Konarak, la isla Abu Musa y Bandar Abbas.
CENTCOM dijo que las fuerzas estadounidenses han utilizado armas guiadas de precisión para atacar los sistemas de defensa costera, las posiciones de misiles, las bases de vehículos aéreos no tripulados (UAV) y muchas capacidades de combate marítimo de Irán.
El Comando Central de Estados Unidos ha completado un nuevo ataque para seguir reduciendo la capacidad de Irán para atacar buques mercantes", decía el comunicado.
Según CENTCOM, actualmente hay más de 50.000 soldados estadounidenses desplegados en toda la región de Oriente Medio.
Las fuerzas estadounidenses siguen manteniendo el estado de alerta, la capacidad de combate y la preparación para el combate", enfatizó el organismo.
Esta es también la tercera noche consecutiva que Estados Unidos lleva a cabo ataques aéreos contra Irán bajo la orden del presidente Donald Trump.
Anteriormente, Trump dijo que el ejército estadounidense se está centrando en destruir toda la capacidad militar de Irán relacionada con el Estrecho de Ormuz.
Hablando con la prensa en la Casa Blanca, Trump dijo: "Los estamos atacando esta noche y destruiremos toda la capacidad relacionada con el Estrecho de Ormuz".
Trump declaró que Estados Unidos está restableciendo el bloqueo contra Irán, pero aún afirmó que la posibilidad de alcanzar un acuerdo diplomático con Irán no se ha eliminado por completo, a pesar de que las tensiones militares continúan escalando.
El último movimiento se produce en un contexto en el que la región de Oriente Medio sigue presenciando acontecimientos complejos tras una serie de ataques mutuos entre Estados Unidos e Irán.
Los expertos advierten que cualquier conflicto relacionado con el Estrecho de Ormuz corre el riesgo de tener un fuerte impacto en el mercado energético y la cadena de suministro global.