Rusia es uno de los pocos países que aún mantiene relaciones amistosas con Irán. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia ha condenado los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, calificándolos de "actos de agresión intencional e injustificada contra una nación soberana".
El presidente Vladimir Putin también criticó el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, diciendo que fue "un asesinato brutal".
A corto plazo, Rusia podría obtener muchos beneficios significativos de la guerra con Irán, según el periódico Time.
Uno de los factores más importantes es el aumento vertiginoso de los precios de la energía. Antes de que estallara el conflicto, la industria petrolera rusa estaba bajo una gran presión por las sanciones internacionales y los bajos precios del petróleo. Los ingresos de petróleo y gas de Rusia han disminuido drásticamente, de alrededor del 45% del presupuesto federal en 2021 a alrededor del 20% en 2025.
Sin embargo, la guerra en Irán interrumpió el suministro mundial de petróleo, lo que provocó un fuerte aumento de los precios del petróleo. Esto ayudó a Rusia, uno de los mayores exportadores de petróleo y gas del mundo, a beneficiarse rápidamente.
Si antes Moscú tenía que vender petróleo con una reducción de precio de 10 a 13 dólares por barril debido a las sanciones, ahora el precio de venta ha aumentado, incluso puede alcanzar un nivel superior al precio de mercado en unos pocos dólares.
La tensa situación en Oriente Medio también hace que la atención de la comunidad internacional se aleje temporalmente del conflicto de Ucrania. Según los expertos, este es un factor que Moscú puede aprovechar cuando el conflicto con Kiev aún no muestra signos de terminar pronto.
Otro impacto de la guerra con Irán es el riesgo de debilitar la capacidad de defensa de Ucrania. Kiev ya carece del sistema de defensa aérea Patriot de fabricación estadounidense, un arma costosa utilizada para interceptar misiles y aviones no tripulados.
Ahora Washington tiene que utilizar estos mismos tipos de misiles para proteger sus bases y aliados en Oriente Medio de los ataques de Irán, lo que limita aún más el suministro a Ucrania.
Funcionarios europeos advierten que esta situación podría volverse grave, ya que Estados Unidos difícilmente podrá suministrar suficientes misiles antiaéreos tanto a Oriente Medio como a Ucrania.
Mientras tanto, Rusia continúa intensificando los ataques con misiles y drones contra Ucrania. Las cifras muestran que el número de misiles que Rusia lanza en los ataques recientes ha aumentado significativamente en comparación con los meses anteriores.

Además de los factores económicos y militares, la guerra con Irán también crea otras ventajas geopolíticas para Rusia. En el contexto de la continua tensión en Oriente Medio, muchos analistas creen que Rusia podría seguir aprovechando la situación para consolidar su influencia económica y geopolítica, al menos a corto plazo.