La experiencia operativa en condiciones de guerra de la central nuclear más grande de Europa, Zaporizhzhia, podría convertirse en una "lección de vida o muerte" para la central nuclear iraní de Bushehr, según un parlamentario ruso en el contexto del creciente riesgo de ataques contra la infraestructura nuclear.
Hablando con los medios, el senador Igor Kastyukevich dijo que mantener las operaciones de Zaporizhzhia en un entorno de combate, con bombardeos, drones e incluso cortes de energía externos, es algo "sin precedentes en la historia de la energía nuclear".
Según él, aunque Bushehr está ubicado a lo largo del Golfo Pérsico y lejos de la línea del frente, las actuales tensiones geopolíticas obligan a Irán a considerar los peores escenarios. "Terán puede consultar completamente la experiencia de Zaporizhzhia para ajustar el plan para proteger las instalaciones nucleares del riesgo de sabotaje o ataque", dijo.
Un punto notable es que no solo se detiene en las medidas físicas, la experiencia de Zaporizhzhia también cubre muchas capas de protección moderna, desde el fortalecimiento de la seguridad, la defensa cibernética, la construcción de sistemas de energía de reserva de emergencia, hasta la formación de personal de respuesta en condiciones extremas. Estos factores, según Rusia, podrían "estandarizarse" en nuevos estándares de seguridad nuclear en la era del conflicto.
De hecho, desde 2022, el área alrededor de Zaporizhzhia ha sufrido continuamente ataques con artillería y UAV, lo que ha provocado repetidas interrupciones en el sistema eléctrico exterior. El último informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) indica que esta planta acaba de perder la conexión con una de las dos líneas eléctricas principales, un factor vital para garantizar el refrigeración del reactor.
El Director General del OIEA, Rafael Grossi, dijo que la agencia está promoviendo negociaciones para establecer un alto el fuego local para reparar la infraestructura. De hecho, el OIEA ha tenido que mediar al menos 5 veces con "altos el fuego técnicos" similares para restaurar las líneas eléctricas dañadas.

Mientras tanto, las tensiones en Irán también se están intensificando. Tras el ataque ocurrido cerca de una planta operativa de Bushehr el 24 de marzo, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso pidió el cese de las acciones que Moscú calificó de "agresivas sin fundamento", especialmente dirigidas a instalaciones nucleares civiles en el mecanismo de vigilancia del OIEA.
Los observadores creen que el énfasis de Rusia en la "lección de Zaporizhzhia" no solo es técnico, sino que también refleja una realidad preocupante: las centrales nucleares, que se consideran un símbolo de seguridad energética, se están convirtiendo gradualmente en objetivos potenciales en los conflictos modernos.
Si esta tendencia continúa, la central nuclear de Bushehr podría no ser solo una central eléctrica, sino también un "laboratorio" para cómo el mundo lidia con los riesgos nucleares en tiempos de guerra, donde cada error puede dejar consecuencias que van más allá de las fronteras nacionales.