El 21 de abril, Japón anunció la mayor reforma en décadas de las regulaciones de exportación de defensa, allanando el camino para la venta de buques de guerra y misiles al extranjero.
Esta decisión elimina las restricciones anteriores que limitaban las exportaciones a equipos como rescate, transporte, alerta, vigilancia y desactivación de minas. El gobierno pasará a evaluar cada acuerdo específico en lugar de aplicar una lista rígida.
El primer ministro Sanae Takaichi dijo que ningún país puede garantizar la seguridad por sí solo, enfatizando la necesidad de cooperación entre socios en el campo del equipamiento de defensa. Esta medida refleja un cambio significativo en comparación con la política de moderación de Japón después de la guerra.
Algunos países como Polonia y Filipinas están considerando la posibilidad de comprar equipos de Japón en el proceso de modernización de sus fuerzas. Uno de los primeros acuerdos podría ser la exportación de buques de guerra usados a Manila. El Ministro de Defensa de Filipinas, Gilberto Teodoro, acogió con satisfacción este cambio y dijo que ayudará a fortalecer las capacidades de defensa y la estabilidad regional.
A pesar de la flexibilización de las regulaciones, Japón aún mantiene 3 principios de control de exportaciones, que incluyen la selección estricta, la restricción de la transferencia a terceros y la no venta a países en conflicto. El gobierno dijo que todavía puede hacer excepciones si es necesario para la seguridad nacional.
Tokio espera que las exportaciones de defensa ayuden a fortalecer la base industrial, aumentar la producción, reducir los costos y mejorar la capacidad de producción en caso de crisis. Corporaciones como Mitsubishi Heavy Industries tienen la capacidad de fabricar submarinos, aviones de combate y misiles, pero durante mucho tiempo han servido principalmente a un cliente, las Fuerzas de Autodefensa de Japón.
Paralelamente, Japón continúa fortaleciendo su capacidad militar, incluida la adquisición de misiles, aviones furtivos y aviones no tripulados para disuadir las amenazas en la región. Este país también coopera con Gran Bretaña e Italia para desarrollar aviones de combate de nueva generación que se espera desplegar a mediados de la década de 2030.
El gasto en defensa de Japón ha aumentado al 2% del PIB en los últimos años y puede seguir aumentando cuando se anuncie una nueva estrategia de seguridad.