El periódico The Guardian informó que una propuesta energética a gran escala está abriendo una nueva dirección para Cuba, ya que los expertos creen que la nación insular podría resolver el problema de la escasez prolongada de electricidad con un programa de inversión de alrededor de 8 mil millones de dólares en energía renovable.
Según el análisis de la organización de investigación Common Wealth con sede en el Reino Unido, esta inversión es suficiente para ayudar a Cuba a satisfacer hasta el 93,4% de la demanda de electricidad con fuentes de energía limpia como la solar, la eólica, la hidroeléctrica y la biomasa (Biomass). Si se expande a casi 20 mil millones de dólares, Cuba incluso podría operar un sistema eléctrico totalmente basado en energías renovables, algo sin precedentes en la región del Caribe.
El informe, elaborado en el marco del Proyecto de Seguridad de la Transformación Energética (TSP), afirma que Cuba posee un gran potencial para desarrollar energía verde, especialmente energía solar, gracias a las altas condiciones de radiación durante todo el año.
Según el escenario más ambicioso, alrededor del 75% de la electricidad de Cuba provendrá de energía solar, el 20% de energía eólica y el resto de energía hidroeléctrica y biomasa. Las opciones de bajo costo podrían aumentar la proporción de biomasa y energía eólica para reducir la presión de inversión inicial.
En particular, no solo ayuda a asegurar el suministro, sino que este modelo también aporta beneficios económicos claros. Los costos de producción de electricidad pueden reducirse significativamente, de unos 14,3 centavos/kWh actuales a 6,5 centavos/kWh si se invierten 8 mil millones de dólares. Incluso un escenario de inversión de 5 mil millones de dólares podría ayudar a reducir la dependencia de los combustibles fósiles a solo alrededor del 20%.
De hecho, Cuba ha comenzado a transformarse. En el último año, el país ha puesto en funcionamiento más de 1.000 MW de energía solar con el apoyo financiero y tecnológico de China, el primer paso en la hoja de ruta de la transición energética a gran escala.
Sin embargo, un desafío no pequeño radica en la fuente de capital. El informe sugiere que la financiación de este proceso de transición debe considerarse como una forma de "finanzas climáticas compensatorias", en la que la comunidad internacional desempeña un papel de apoyo a los países vulnerables al cambio climático.
Según los expertos, Cuba puede reembolsar la parte de la inversión a través de ahorros de costos de energía más bajos a largo plazo. Al mismo tiempo, si tiene éxito, este modelo se convertirá en un modelo para otras islas caribeñas, que también se enfrentan al problema de la energía y el cambio climático.
En el contexto de la creciente demanda de electricidad y el sistema actual con muchas limitaciones, la propuesta de 8 mil millones de dólares no es solo una solución técnica, sino también un paso estratégico que puede garantizar la seguridad energética a largo plazo para Cuba.
Si se implementa, esto podría convertirse en una de las transiciones de energía renovable más rápidas y a gran escala en la región en desarrollo, al tiempo que coloca a Cuba en una posición pionera en el viaje de ecologización del sistema eléctrico global.