El 1 de marzo, en un mensaje oficial publicado en el sitio web del Kremlin, el presidente ruso Vladimir Putin envió sus más sinceras condolencias al presidente iraní Masoud Pezeshkian.
El presidente Putin expresó su simpatía a la familia del difunto clérigo y a todo el pueblo de la nación del Golfo ante esta gran pérdida.
Putin condenó enérgicamente el asesinato, calificándolo de una flagrante violación de todos los estándares éticos humanos y del derecho internacional.
En Rusia, Khamenei siempre será recordado como un líder destacado, quien dedicó su corazón personal a elevar las relaciones Rusia-Irán a un nivel de asociación estratégica integral.
Su partida es considerada por Moscú como una pérdida no solo para Teherán sino también para la estabilidad de la estructura de seguridad regional que los dos países están construyendo juntos durante décadas.
El mensaje de Moscú se produjo justo después de que el ejército iraní confirmara que el líder Ali Khamenei y muchos altos funcionarios militares habían muerto en los ataques de la coalición estadounidense-israelí que comenzaron el 28 de febrero.
La lista de funcionarios fallecidos también incluye figuras clave como el jefe del Estado Mayor Abdolrahim Mousavi, el comandante del CGRI Mohammad Pakpour, el secretario del Consejo de Defensa Ali Shamkhani y el ministro de Defensa Aziz Nasirzadeh.
La muerte de una serie de generales de alto rango y jefes del aparato de defensa ha llevado a Irán a una crisis de liderazgo más grave desde la Revolución Islámica de 1979.
En este contexto, el apoyo moral de Rusia se considera un movimiento importante para fortalecer la postura diplomática de Teherán ante las presiones occidentales.
Los expertos opinan que las relaciones entre Rusia e Irán podrían fortalecerse aún más a medida que ambos países se enfrentan a desafíos de seguridad comunes en la región de Oriente Medio.