El hecho de que científicos chinos y alemanes llamaran a la región de Rimae Bode un destino ideal para la misión de 2030 ha causado revuelo entre los observadores. Rimae Bode no es un nombre desconocido; este lugar fue un objetivo clave en el programa Constellation de la NASA (EE. UU.) antes de que este proyecto fuera cancelado en 2010.
El hecho de que China apunte públicamente al área que alguna vez estuvo "en el punto de mira" de Estados Unidos muestra que una carrera por una posición privilegiada en la Luna se está calentando más que nunca.
Esta área atrae especialmente a los expertos por la diversidad de muestras geológicas, desde fragmentos volcánicos hasta líneas de lava antiguas, proporcionando una valiosa fuente de datos para descifrar la historia de la formación de este satélite.
La razón por la que se eligió a Rimae Bode radica en la combinación perfecta de valor científico y condiciones de seguridad.

Según un artículo en la revista Nature Astronomy, esta área tiene un terreno relativamente plano, pocos cráteres de impacto grandes y está ubicada a baja latitud, lo que facilita el acceso a las naves espaciales. Determinar los puntos de aterrizaje con baja pendiente es extremadamente importante, porque las lecciones de la historia muestran que moverse por pendientes de más de 15 grados agotará rápidamente a los astronautas cuando usen trajes de crucero pesados.
Geológicamente, el equipo de investigación utilizó datos de imágenes orbitales para identificar rastros volcánicos que datan de hace 3.200 a 3.700 millones de años. Aquí existen valles sinuosos como ríos, que se formaron a partir de corrientes de lava caliente en el pasado.

Enviar astronautas directamente al campo en lugar de usar robots permitirá el despliegue de equipos de medición geofísica más complejos, similares a lo que las legendarias misiones de Apollo hicieron en el siglo pasado para cambiar por completo la comprensión de la Humanidad sobre la Luna.
Actualmente, China está intensificando el trabajo logístico para el hito de 2030 probando el barco de pasajeros Manchu y diseñando trajes de crucero especializados. El equipo de investigación también ha trazado rutas de viaje óptimas dentro de un radio de 8 km alrededor del punto de aterrizaje previsto para maximizar la capacidad de recolección de muestras.
La similitud en la elección de ubicación entre China y la NASA muestra la importancia estratégica de esta región en la carrera espacial de nueva generación, donde los países no solo quieren poner un pie, sino también construir puestos de avanzada de investigación a largo plazo.