Las autoridades chinas están desplegando urgentemente operaciones de rescate e investigación tras una grave explosión de gas en una mina de carbón en la provincia de Shanxi, en el norte del país, que provocó que el número de muertos se disparara a 90 personas. Este se considera uno de los accidentes de minería de carbón más graves en China en la última década.
Según la Televisión Central de China CCTV, la explosión ocurrió en la mina de carbón de Liushenyu en el distrito de Shiyuan, provincia de Shanxi. Anteriormente, la agencia de noticias Xinhua informó que el accidente ocurrió en la noche del 22 de mayo, momento en el que un total de 247 trabajadores estaban trabajando bajo tierra.
La información inicial muestra que más de 200 personas han sido llevadas a la superficie de forma segura. Sin embargo, los medios estatales confirmaron posteriormente que el número de muertos ha aumentado considerablemente, hasta 90 personas. Xinhua no explicó la razón del gran cambio en las cifras de víctimas en un corto período de tiempo.
Las fuerzas de rescate continúan buscando y manejando la escena del accidente. La agencia local de gestión de emergencias en el distrito de Thấm Nguyên dijo que la causa de la explosión aún está siendo investigada.
El presidente chino Xi Jinping ha pedido a las agencias funcionales que "no escatimen esfuerzos" en el tratamiento de los heridos y el despliegue de operaciones de búsqueda y rescate. Según Xinhua, Xi Jinping también ordenó una investigación exhaustiva de las causas del accidente y exigió un manejo estricto de la responsabilidad de acuerdo con las regulaciones legales.
El primer ministro chino Li Qiang también dio instrucciones similares, enfatizando la necesidad de publicar información oportuna y precisa sobre el incidente. También exigió el cumplimiento estricto de la responsabilidad legal de las partes implicadas.
Xinhua informó que los líderes ejecutivos de la empresa a cargo de la mina de carbón de Liushenyu fueron arrestados después del accidente. Esta medida muestra que las autoridades chinas están aumentando la presión de responsabilidad sobre las empresas mineras en un contexto en el que la opinión pública está particularmente preocupada por el nivel de seguridad en la industria del carbón.