Aunque Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, estimadas en 300 mil millones de barriles, la mala gestión y la falta de inversión durante muchos años han provocado una grave caída de la producción.
Mientras que el presidente estadounidense Donald Trump se compromete a restablecer la industria petrolera, los expertos en energía creen que un "arma secreta" podría traer un mayor éxito inmediato a esta nación sudamericana: enormes yacimientos de gas natural.
Estos yacimientos de gas están ubicados en lo profundo del mar en la costa este, en la frontera con Trinidad y Tobago. Durante décadas, el gobierno venezolano los ha dejado casi "dormir" debido a su enfoque en el petróleo.
Actualmente, la Casa Blanca está acelerando la hoja de ruta para abrir la industria energética licenciando a las grandes corporaciones para realizar inversiones sin precedentes en la infraestructura de este país.
El punto culminante de la nueva estrategia es el gigantesco yacimiento de gas Dragon, un proyecto que tiene el potencial de entrar en funcionamiento lo antes posible. En lugar de construir una nueva infraestructura desde el principio, Shell Corporation, el "gigante" energético multinacional británico, planea diseñar una tubería corta que conecte el yacimiento de gas Dragon con su sistema existente en la isla de Trinidad.
Si tiene éxito, se estima que este proyecto generará unos ingresos de unos 500 millones de dólares al año, de los cuales al menos el 45% fluirá directamente al presupuesto venezolano en forma de impuestos y tasas de derechos de autor.
Además de Shell, el grupo BP también está impulsando el proyecto de gas Cocuina gracias a la flexibilización de las sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. El aprovechamiento de la infraestructura de exportación existente del país vecino de Trinidad y Tobago se considera actualmente clave para acelerar el progreso.
El cambio de enfoque del petróleo al gas no solo promete generar ingresos rápidos para la recuperación económica, sino que también tiene el potencial de convertir esta región en un nuevo centro energético.
La entrada de las principales corporaciones de petróleo y gas del mundo muestra que la perspectiva de que "el gas supere al petróleo" en Venezuela se está haciendo realidad gradualmente. Con el apoyo técnico y financiero de socios internacionales, Venezuela se enfrenta a la oportunidad de redefinir su posición en el mapa energético mundial, superando la sombra de los pozos de petróleo crudo tradicionales que son demasiado familiares. Se espera que estas fluctuaciones creen un fuerte impulso para la economía regional a medio plazo.