La final en el Rod Laver Arena fue un enfrentamiento de alto nivel entre dos generaciones, cuando Djokovic, el tenista más exitoso de la historia del tenis masculino, se enfrentó a Alcaraz, un rostro típico de la generación sucesora. Después de perder el primer set, Alcaraz recuperó gradualmente el control del partido con un estilo de juego persistente, velocidad y una capacidad de movimiento superior.
El punto de inflexión del partido llegó en el set 3 y el set 4, cuando Alcaraz presionó continuamente en las rondas de fondo, obligando a Djokovic a jugar más arriesgado y cometer muchos errores no forzados. En el set decisivo, los dos jugadores forcejearon ferozmente hasta el juego 12. Alcaraz aprovechó bien la oportunidad en el momento crucial para conseguir un break, cerrando el cuarto set con un marcador de 7-5.
Esta victoria ayuda a Alcaraz a convertirse en el tenista más joven de la historia en completar los 4 títulos diferentes de Grand Slam. A los 22 años, el tenista español continúa afirmando su posición como número uno del mundo y su temple en los grandes partidos.
Por parte de Djokovic, esta derrota le hizo perder la oportunidad de ganar su undécimo título del Abierto de Australia, así como establecer un récord de 25 Grand Slam. A pesar de tener 38 años, el tenista serbio aún mostró clase y espíritu de lucha persistente, especialmente en el cuarto set cuando salvó continuamente puntos de break y animó al público.