El precio mundial del oro se ha debilitado continuamente, registrando una racha de tres días consecutivos de descenso en un contexto en el que la presión inflacionaria y la política monetaria restrictiva no muestran signos de enfriamiento. Esto se considera una paradoja cuando el metal precioso, que se considera una herramienta de prevención de la inflación, se ve afectado negativamente por este mismo factor.
El precio del oro a futuro en la sesión anterior disminuyó en un momento de 52,3 USD/onza, equivalente al 1,13%, hasta 4.557,3 USD/onza, el nivel más bajo en abril. En comparación con el pico establecido anteriormente, el oro se ha "evaporado" en más de 230 USD/onza. El precio del oro al contado también retrocedió a alrededor de 4.567 USD/onza, marcando la semana de mayor caída desde marzo.
La razón principal proviene del shock energético cuando los precios del petróleo crudo se dispararon casi un 9% debido a que las tensiones geopolíticas en Oriente Medio no muestran signos de disminuir.
La interrupción del Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica de transporte de petróleo, ha provocado un endurecimiento del suministro mundial. El precio del petróleo WTI superó los 100 dólares por barril, mientras que el petróleo Brent se acercó a los 111 dólares por barril.

La escalada de los precios de la energía conlleva una creciente presión inflacionaria, lo que obliga a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) a mantener las tasas de interés en niveles altos. En la reunión más reciente, la Fed decidió mantener las tasas de interés sin cambios en el rango del 3,5% al 3,75%. Aunque no aumentó más, la imposibilidad de flexibilizar las políticas hace que el oro, un activo no rentable, pierda su atractivo.
El fortalecimiento del dólar estadounidense junto con el mantenimiento de los rendimientos de los bonos estadounidenses en torno al 4,4% también crean un "doble obstáculo" para el oro. A medida que el dólar sube, el costo de mantener el oro para los inversores internacionales se vuelve más caro, mientras que los altos rendimientos aumentan los costos de oportunidad.
Sin embargo, las perspectivas a largo plazo del oro todavía reciben el apoyo de las principales instituciones financieras. Muchos bancos como JPMorgan o Goldman Sachs creen que la tendencia alcista no se ha roto, gracias a la demanda de compra estable de los bancos centrales y la tendencia a diversificar las reservas de divisas.

Desde una perspectiva técnica, el rango de 4.300 - 4.400 USD/onza se considera un umbral de soporte importante. Si el precio del oro supera este nivel, el mercado podría enfrentar una presión de ajuste más profunda.
Actualmente, el oro está "atrapada" entre dos fuerzas: una es la historia a largo plazo de la devaluación monetaria y la necesidad de refugio, y la otra es el entorno de altas tasas de interés debido a la inflación prolongada. La evolución del precio del petróleo y la situación geopolítica serán los factores clave que determinen la próxima tendencia del metal precioso.