Su madre casi todos los días iba a cuidar de su nieto, cocinar, cargar al bebé, llevarlo a pasear para que la pareja pudiera estar tranquila para trabajar. Pero a partir de entonces, gradualmente se dio cuenta de que le resultaba más difícil hablar sobre la propia crianza de su hijo.
Ella quiere que su hijo coma a la hora, su madre dice que en el pasado criar a su hijo no requería ser exigente. Ella limita el teléfono, su madre piensa que los niños pueden ver un poco y no pasa nada. Su esposo da su opinión, ella se siente triste porque piensa que su yerno no está agradecido.
Inicialmente, ella se quedó en medio para consolar a ambas partes. Más tarde, se dio cuenta de que el conflicto no radicaba en comer, dormir o ver la pantalla. El problema era que debido a recibir demasiada ayuda, la pareja casi perdió gradualmente el derecho a decir "no" a la persona que la estaba ayudando.
Esta no es una historia rara en muchas familias después de tener hijos. Los abuelos aman a sus nietos, los padres jóvenes necesitan apoyo, todo comienza con buena voluntad. Pero cuando los límites no están claros, la persona que ayuda a cuidar a los nietos es muy fácil de convertirse en la persona que toma la decisión en lugar de los padres.
En las relaciones familiares, esto es aún más fácil que se convierta en conflicto. Gracias a la familia paterna, la nuera duda en dar consejos por temor a ser considerada difícil. Gracias a la familia materna, el yerno puede sentir que no tiene suficiente voz. El hijo biológico en el medio está agradecido a sus padres y siente que su pareja está herida.
Amar a los nietos tampoco significa que todo lo que quieren los abuelos sea naturalmente correcto. Sin embargo, mantener límites no significa negar los esfuerzos de los abuelos. El comportamiento cultural debe comenzar con gratitud.
Los padres jóvenes deben reconocer ese apoyo con una actitud sincera, en lugar de considerarlo una responsabilidad natural. Cuando necesiten dar su opinión, no deben decir: "Los padres se equivocaron" o "La forma de antes ya no es apropiada". Esas frases fácilmente convierten el intercambio en un debate sobre la victoria o la derrota.
La familia también necesita saber qué debe ser resuelto, qué puede ser flexible. Los problemas relacionados con la salud, la seguridad, los medicamentos, la violencia o los hábitos de uso de dispositivos electrónicos necesitan principios claros. Pero también hay cosas que se pueden ceder entre sí, como la forma en que los abuelos cuentan historias, juegan con los nietos o ocasionalmente complacen a los nietos con un plato favorito.
La cultura familiar no radica en que nunca haya conflicto. La cultura radica en cómo los miembros resuelven los conflictos sin herirse entre sí.
Establecer límites de amor para que una familia no sea un lugar donde todos sean iguales, sino un lugar donde todos sean escuchados, respetados y juntos coloquen los intereses del niño por encima de sus emociones.