No es difícil darse cuenta de que el dinero para los niños suele tener un valor temporal. Unas pocas decenas de miles, unos cientos de miles de dongs se pueden gastar rápidamente en juguetes, aperitivos o incluso artículos innecesarios. Este hábito, si se repite, fácilmente forma una mentalidad de valorar el valor material a corto plazo, incluso una psicología de "esperar" recibir dinero en cada festividad. Incluso, si no se supervisa, el dinero arrastrará a los niños a actividades como la adicción a los videojuegos.
Por el contrario, un libro tiene la capacidad de abrir todo un mundo. Podrían ser cuentos de hadas que nutren la imaginación, páginas de libros de ciencia que despiertan la pasión por la exploración, o libros de habilidades que ayuden a los niños a formar su personalidad.
En la era digital, los libros no se limitan solo a los libros impresos. Los libros electrónicos, los audiolibros, las plataformas de lectura en línea... pueden convertirse en herramientas útiles si se utilizan correctamente. Lo importante no es la forma, sino el contenido y los hábitos de recepción del conocimiento. Para los niños pequeños, los libros impresos todavía tienen sus propios valores: Ayudan a aumentar la capacidad de concentración, reducir la dependencia de la pantalla y crear una sensación de cercanía y familiaridad.
Lo notable es que dar dinero a los niños a veces crea involuntariamente una brecha en la forma de educar. Cuando los niños reciben dinero sin orientación, el valor del dinero se "relaja". Los niños no entienden el trabajo, no sienten la acumulación y también les resulta difícil formar una conciencia de ahorro. Mientras tanto, un libro, si se elige adecuadamente y se regala con el compartir y la orientación de los adultos, ayudará a los niños a entender que el conocimiento es el "activo" más valioso.
Desde una perspectiva más amplia, regalar libros también contribuye a construir una sociedad del aprendizaje. Cuando cada familia, cada organización, cada sindicato o empresa elija libros como regalos para los niños, se formará gradualmente un "ecosistema de lectura". Las estanterías familiares, los sindicatos, las bibliotecas escolares se convertirán en un espacio de conocimiento vibrante, en lugar de ser solo formales. Muchos modelos de regalar libros a los hijos de los trabajadores han dado resultados claros. Las estanterías de alquiler, los rincones de lectura en las casas culturales no solo amplían las oportunidades de acceder al conocimiento, sino que también ayudan a los niños a alejarse de la pantalla en la era digital. Allí, los libros se convierten en un puente entre la familia y los hijos, entre el sindicato y los trabajadores, entre el presente y el futuro. Sin embargo, para que la entrega de libros sea realmente efectiva, es necesario cambiar tanto la forma de pensar como la forma de hacer las cosas. No basta con regalar libros. Lo importante es elegir los libros adecuados para la edad, los gustos y las necesidades de los niños. Más importante aún, los adultos deben acompañar: Leer juntos, conversa Un libro solo "vive" realmente cuando hay interacción, cuando los niños son guiados para entender y amar la lectura.
Sin embargo, también es necesario reconocer francamente que dar dinero todavía tiene un cierto punto de apoyo, especialmente en circunstancias difíciles. Pero incluso entonces, es completamente posible combinar: una pequeña parte es dinero, el resto son libros para satisfacer las necesidades inmediatas y invertir en el futuro a largo plazo de los niños.