Reino Unido acaba de presentar el sistema de prueba de vuelo EREBUS, una nueva plataforma que permite evaluar los sistemas de defensa de aeronaves en condiciones de vuelo reales.
Esto se considera un paso importante para minimizar los riesgos y los costos en el proceso de integración de la tecnología de defensa.
EREBUS fue desarrollado por el Laboratorio Británico de Ciencia y Tecnología de Defensa en colaboración con QinetiQ (una empresa de tecnología de defensa y seguridad con sede en el Reino Unido).
A diferencia de los métodos de prueba en el laboratorio, este sistema lleva los dispositivos directamente al aire, donde los factores ambientales complejos pueden recrearse de forma realista.
El enfoque de EREBUS es evaluar los sistemas de apoyo a la defensa (DAS), que son tecnologías que ayudan a los aviones a detectar y responder a las amenazas.
Las pruebas en condiciones de vuelo reales ayudan a detectar fallas técnicas tempranas, ajustando así la configuración antes de integrarla en aviones militares en funcionamiento.
Algunos sistemas se probaron inicialmente en EREBUS, incluido el dispositivo de alerta infrarroja Elix-IR de Thales y el sistema de alerta de radar y soporte electrónico SAGE de Leonardo (el principal grupo industrial de defensa y aeroespacial de Italia).
Estos son componentes importantes que ayudan a mejorar la capacidad de supervivencia de los aviones en entornos de combate modernos.
No solo reduce los riesgos, EREBUS también ayuda a ahorrar costes significativos. En lugar de tener que utilizar aviones militares en servicio para las pruebas, esta plataforma permite la inspección independiente de todo el sistema, evitando interrupciones operativas.
EREBUS apoya un modelo de desarrollo "en espiral", que permite a los fabricantes actualizar continuamente la tecnología en cada etapa. Esto ayuda a acortar el tiempo de implementación y aumentar la capacidad de adaptación a las nuevas amenazas.
El programa comenzó a probarse en octubre de 2025 y continúa expandiéndose. La capacidad de EREBUS también atrae el interés de la OTAN y los socios europeos, abriendo oportunidades para la cooperación en el reparto de costes y el desarrollo tecnológico en el futuro.