El accidente del camión de rescate en la autopista Phan Thiet - Dau Giay en los días previos a las vacaciones es una advertencia sobre los riesgos de tráfico cuando el volumen de vehículos aumenta repentinamente.
Un vehículo especializado en tareas de rescate volvió a tener un accidente, lo que provocó una serie de colisiones, vuelcos de vehículos, bloqueos de carril, lo que obligó a las fuerzas funcionales a cerrar temporalmente la autopista para su manejo.
Solo un incidente, toda la carretera puede "congelarse". Los vehículos tienen que cambiar a la carretera nacional, el tráfico es más lento y difícil.
En los días festivos, las autopistas y las carreteras nacionales siempre están localmente sobrecargadas. Pero lo preocupante no es solo la cantidad de vehículos, sino la psicología de los conductores.
Las carreteras están congestionadas, muchas personas son propensas a caer en un estado de impaciencia, buscando formas de invadir carriles, aferrarse, buscar espacios vacíos. Precisamente esa prisa convierte la autopista en un entorno potencial de accidentes.
Es necesario reiterar el principio básico, es necesario cumplir estrictamente con la velocidad, la distancia y el carril al circular por la autopista.
Cualquier conducta de adelantamiento imprudente, cambio de carril repentino, no mantener una distancia segura puede convertirse en un "incesto" para accidentes en cadena.
Si un vehículo tiene un problema, los vehículos de atrás, si no mantienen la distancia, no podrán manejarlo a tiempo, lo que provocará colisiones en cadena.
Un accidente en una autopista puede provocar una congestión de decenas de kilómetros. En ese momento, el flujo de vehículos está "congestionado", los planes de viaje de miles de personas se trastornan.
Las fuerzas funcionales tuvieron que esforzarse para desviar y despejar el tráfico. Los vehículos de rescate y salvamento también tuvieron dificultades para acceder a la escena.
Solo un minuto de descuido puede paralizar toda la ruta de tráfico durante muchas horas, incluso todo el día.
El Departamento de Policía de Tráfico ha recomendado y fortalecido repetidamente el manejo de las infracciones en las autopistas. Pero las sanciones son solo medidas finales, el factor decisivo sigue siendo la conciencia del conductor.
La realidad muestra que la mayoría de los accidentes graves se originan en comportamientos aparentemente pequeños, aceleración y adelantamiento imprudente, falta de observación, subjetividad con la distancia.
Pero en la autopista, "pequeño" ya no es pequeño. La alta velocidad hace que cualquier error pueda causar accidentes graves.
Las próximas vacaciones, el número de vehículos aumentará aún más, cada persona que tome el volante debe establecer una disciplina para sí misma.
Caminar a la velocidad correcta, mantener la distancia, no empujar, no apresurarse.
Estar a unos minutos de retraso no es un problema, pero si se produce un accidente por un segundo de velocidad, el precio podría ser un día entero de atascos o, lo que es más grave, toda una vida.
La autopista está construida para reducir la distancia geográfica, no para reducir la seguridad.
Y la seguridad, después de todo, siempre comienza con la conciencia de cada participante en el tráfico.