Una de las nueces que puede ayudar a reducir el riesgo de accidente cerebrovascular son los anacardos. Este tipo de nuez se ha considerado durante mucho tiempo una nuez rica en nutrientes, que no solo proporciona energía sino que también aporta muchos beneficios para el sistema cardiovascular.
A medida que los accidentes cerebrovasculares se están convirtiendo cada vez más en una preocupación común para la salud, agregar anacardos a una dieta razonable puede ayudar a reducir el riesgo de esta enfermedad.
En primer lugar, los anacardos contienen muchas grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, tipos de grasas que son beneficiosas para el sistema cardiovascular. Estos ácidos grasos ayudan a reducir el colesterol malo (LDL) y aumentar el colesterol bueno (HDL), limitando así la formación de placas ateroscleróticas en las paredes de los vasos sanguíneos. La aterosclerosis es una de las principales causas de obstrucción de los vasos sanguíneos cerebrales, lo que provoca accidentes cerebrovasculares. Cuando el sistema vascular está protegido y mantiene una buena elasticidad, el riesgo de accidente cerebrovascular se reduce significativamente.
Además, los anacardos también son ricos en magnesio y potasio, dos minerales importantes para regular la presión arterial. La presión arterial alta es el principal factor de riesgo de accidente cerebrovascular.
El magnesio ayuda a relajar las paredes de los vasos sanguíneos, mejora la circulación sanguínea, mientras que el potasio ayuda a equilibrar los electrolitos y reduce el impacto del sodio en el cuerpo. Gracias a esto, consumir anacardos a un nivel razonable puede contribuir a estabilizar la presión arterial y reducir la presión sobre el sistema cardiovascular.
Los anacardos proporcionan antioxidantes como vitamina E y polifenoles. Estos compuestos ayudan a neutralizar los radicales libres, reducir la inflamación y proteger las células endoteliales vasculares del daño. La estabilidad de la capa endotelial juega un papel importante en la prevención de la formación de coágulos de sangre, un factor que puede causar obstrucción vascular cerebral.
Sin embargo, para maximizar los beneficios, es necesario usar los anacardos correctamente. Debes elegir anacardos tostados secos, sin sal para evitar aumentar la ingesta de sodio. Cada día solo debes usar aproximadamente un puñado pequeño (20–30 gramos), equivalente a una porción de comida ligera. Puedes comerlos directamente, mezclarlos con ensaladas, yogur o combinarlos con avena en el desayuno.
Pero recuerda que los anacardos solo deben ser parte de una dieta equilibrada, combinada con verduras, frutas, cereales integrales y mantener el ejercicio regular.