El auge de los centros de datos, especialmente en la era de la inteligencia artificial (IA), está creando una gran presión sobre el sistema energético mundial.
Según un informe de BloombergNEF (una organización que investiga y analiza datos en profundidad sobre energía, tecnología limpia y mercado de transición energética), el costo de construir centrales eléctricas de gas natural ha aumentado hasta un 66% en los últimos dos años, lo que refleja el aumento repentino de la demanda de electricidad de los gigantes tecnológicos (Big Tech).
Corporaciones como Microsoft y Meta están acelerando la construcción de centrales eléctricas de gas para garantizar un suministro de energía estable para el sistema de centros de datos. Esta es una opción considerada de alta fiabilidad, especialmente cuando la demanda de procesamiento de datos es cada vez mayor.
Sin embargo, el costo de las plantas de turbinas de gas de ciclo mixto (CCGT) ha aumentado considerablemente, de menos de 1.500 USD/kW en 2023 a más de 2.100 USD/kW en 2025.
No solo eso, el tiempo de finalización de un proyecto también se extiende en aproximadamente un 23%, lo que ralentiza el progreso de la respuesta a la demanda de electricidad.
La razón principal proviene de la rápida tasa de crecimiento de los centros de datos. Se prevé que para 2035, la demanda de electricidad de este sector podría triplicarse, pasando de los 40 gigavatios actuales a 106 gigavatios.
La escala del centro de datos también es cada vez mayor, con una capacidad promedio esperada de más de 100 megavatios en la próxima década.
Esta presión no solo hace que las empresas de tecnología aumenten la inversión en energía de gas, sino que también se extiende a las empresas eléctricas. En este contexto, los costos de construcción de nuevas fuentes de energía a menudo se transfieren a los consumidores, lo que lleva a una creciente ola de oposición a la expansión de los centros de datos.
Además, la carrera por construir centrales eléctricas de gas también provoca escasez de turbinas de gas, que son equipos que representan hasta el 30% del coste del proyecto. Se espera que el precio de las turbinas aumente hasta un 195% en comparación con 2019, mientras que la capacidad de producción no puede expandirse rápidamente, lo que prolongará el tiempo de espera hasta principios de la década de 2030.
Sin embargo, no todos los gigantes tecnológicos apuestan por el gas natural. Google está buscando otra dirección, combinando energías renovables con sistemas de almacenamiento de energía a largo plazo. Un ejemplo típico es la tecnología de pilas de hierro-aire de la empresa estadounidense de tecnología energética - Form Energy, capaz de suministrar energía continuamente durante 100 horas.
A diferencia del gas natural, el costo de la energía solar y los sistemas de almacenamiento está disminuyendo gradualmente con el tiempo, abriendo oportunidades para una sustitución más sostenible. Esto muestra que la competencia entre las fuentes de energía no solo radica en la capacidad de satisfacer la demanda, sino también en el factor costo a largo plazo.
En el contexto de la creciente demanda de electricidad, la industria tecnológica se enfrenta a un problema de equilibrio entre la tasa de crecimiento y el costo de la energía. La elección de hoy decidirá no solo la eficiencia operativa sino también el impacto a largo plazo en el medio ambiente y la sociedad.