
El trabajo fue realizado por un grupo de investigación de la TU Wien (Austria) en colaboración con la empresa de tecnología Cerabyte. Este código QR es solo aproximadamente 1/3 del código QR que estableció el récord Guinness World Records anteriormente. Por lo tanto, este nuevo logro fue galardonado con el récord Guinness World Records cuando se anunció.
Según el científico de materiales Paul Mayrhofer, la estructura del código es tan pequeña que no se puede observar con un microscopio óptico. Sin embargo, el gran desafío no es solo reducir el tamaño, sino también asegurar que el código siga siendo estable y legible.
El equipo de investigación dijo que imprimieron códigos QR en una membrana de cerámica ultrafina, un tipo de material que se utiliza a menudo para cubrir herramientas de corte de alto rendimiento. Luego, utilizaron un haz de rayos iónicos para grabar códigos con un tamaño de píxel de solo unos 49 nanómetros, muchas veces la longitud de onda de la luz visible.
A pesar de su tamaño extremadamente pequeño, el código QR sigue funcionando cuando se verifica con un dispositivo adecuado. El proceso de establecimiento de récords se lleva a cabo públicamente y cuenta con la confirmación de una unidad independiente.
Los científicos dicen que el uso de materiales cerámicos ayuda a almacenar datos de manera sostenible, similar a las civilizaciones antiguas que grababan letras en materiales que podían durar miles de años. Este enfoque abre el potencial de almacenar información a largo plazo con una densidad extremadamente alta.